Por: Cartas de los lectores

De igualdades y discriminaciones

Llama la atención ver en la edición del pasado viernes cómo en Alemania se quiere prescindir del género en el lenguaje hablado y Juan Carlos Botero en su columna comenta que se quiere borrar del idioma expresiones como "trabajar como negro".

La verdadera diferencia no radica en ver grises a “negros”, “blancos”, “amarillos” y así por el estilo a la gente, ni pretender que somos realmente iguales todos. Existen las diferencias, pero eso no implica que uno no respete a los demás.

Lo de trabajar como negro tiene su sentido. En su época, los negros eran esclavos. Cierto. Pero también lo es que eran prácticamente los únicos que trabajaban duro, convirtiéndose en los trabajadores por antonomasia. Creo que no es un insulto, sino casi un cumplido, para un “negro” oír expresiones como esa. ¿Cuál “blanco” trabajaba así?

Y conste que soy casi “blanco”. Mi cuñada, que es negra, me insistió en que le dijera “negra”, porque se sentía orgullosa de su color, no avergonzada.
De paso, quisiera sugerirle al señor Botero que practique la no discriminación cuidando la redacción de sus artículos para no hacer creer a otros que, como él, salta a la vista que no conocen los trasfondos de un libro como la Biblia. Con B mayúscula. Y conste que no soy ignorante.

¿Alguien podría corregir el epígrafe de la foto de portada de ese mismo viernes? El derecho... a no ser tratado con igualdad. ¿Al fin como es?

Alirio Mantilla González.

Involución cultural

Esta mañana (abril 11 de 2013) me encontré con una especie de cantina estrato 6, que exhibe un gigante aviso en el que se lee Licorería 85. Y al rompe recordé que en ese mismo local funcionó, hasta su último suspiro, una de las tiendas de la famosa Librería Mundial, del señor Jorge Enrique Gaitán. Qué ironía: las librerías se cierran y las licorerías se multiplican en proporción geométrica. Ya no se leen libros, sino resúmenes traicionados y pirateados. Es parte de los adelantos de la ciencia y de los retrocesos del ser humano.

Carlos Fradique-Méndez.

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