Por: Iván Mejía Álvarez

Tobogán

El campeonato es un tobogán permanente donde unos suben y otros bajan, fecha tras fecha, para corroborar que la irregularidad es uno de los factores capitales, tanto de los jugadores como de los equipos.

Hace un mes nadie daba nada por el Cali, desconcertado y con problemas ofensivos, y de la noche a la mañana el equipo dirigido por Leonel Álvarez retomó la ruta de la victoria ante Itagüí y ahora ya es segundo. Hace un mes, para seguir con la historia, muchos en Cali se preguntaban los motivos por los cuáles el técnico mantenía en la formación a Vladimir Marín, y fíjense hoy que se ha convertido en ficha fundamental en un equipo que encontró dos muy buenos jugadores juveniles, Mojica y Lizarazo, en la tarea de armado, dejando a un lado a los conocidos, como Domínguez. La prédica de Mondragón desde el fondo, la solidez y seguridad que transmite su voz de mando, impulsan al elenco verde que todavía tiene al frente un cómodo calendario en las próximas fechas para asegurar su tránsito hacia los ocho.

Mientras el Cali luce firme, Millos y Nacional patinan, un día sí y otro no, llevando la incomodidad a sus hinchas y dejando preguntas por donde pasan. Que un equipo como el verde lleve 240 minutos sin gol pese a tener un arsenal ofensivo con Ángel-Uribe-Mosquera-Macnelly-Duque, es para preguntarse por el plan táctico, por el método utilizado para intentar poner a esos artilleros en posición de gol. Muchas veces los esquemas traban el circuito ofensivo y lo inutilizan.

En Nacional existe un marcado “intervencionismo” táctico del técnico, que hace experimentos y más experimentos y muestra una inseguridad absoluta en el plantel y en cómo utilizarlo. En Millos, por el contrario, falta decisión para cambiar lo que viene funcionando mal, y Hernán Torres tardó mucho tiempo en darle la titular a Zapata sobre Delgado, en marcarle terrenos al limitadísimo Jarol Martínez y en conseguir que Wason y Montero se respeten los espacios de trabajo. A Torres parece pesarle la mano para voltear una nave que pese a la posición que ocupa en la tabla no anda derecha y sólida.

Mientras, Alexis en el Júnior está comprobando que sus equipos tardan en arrancar, pero cuando consiguen velocidad de crucero marchan bien, lleva dos victorias al hilo pero sigue afuera de los ocho. Impresiona la regularidad de Santa Fe, uno de los pocos parejitos, parejitos que hay en este fútbol de tobogán. Mientras el “Calvo” juegue todo lo que sabe y Vargas ataje, los rojos andan tranquilos, y más si tienen a Wílder en vena.

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