Por: Daniel Pacheco

El sector usurero

Los bancos colombianos son carteristas consagrados. Nadie se da cuenta de que tienen sus largos dedos entre los bolsillos de millones de usuarios.

El debate alrededor de las ínfimas tasas de interés que pagan, y las tasas infladas que imponen, no está en la agenda nacional. Las onerosas cuotas de manejo, las comisiones arbitrarias por trasferencias, consignaciones y retiros que cobran, se quedan en las conversaciones de las eternas filas de sucursales con horarios de atención restringida.

La banca puede arropar de todos los términos técnicos que quiera la situación de las tasas de interés pero con un poco se sentido común, cualquier ciudadano puede entender que estamos frente a un sistema financiero agiotista.

Mientras el Banco de la República ha bajado los intereses 38% desde el pasado julio, los bancos siguen prestando plata con tasas desproporcionadamente altas. Según los datos del emisor, la tasa de préstamos comerciales ha bajado solo 9%, la de consumo 7.3%, la hipotecaria, 4.1% y la tasa de los microcrédito 4.4%.

Por un lado, María Mercedes Cuellar, la directora de Asobancaria, defendió en BluRadio las altas tasas (¡más de 30% para los microcréditos!) por el “riesgo” que corren los bancos y por sus “políticas comerciales internas”. Por otro lado, en enero, este negocio tan riesgoso que es el sector financiero reportó un incremento en sus utilidades de 21%.

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, le dijo al blog del Financial Times beyondbrics que está “sorprendido” con esta terquedad en el nivel de las tasas de interés de los bancos. Cárdenas dice que está pensando en disminuir los requisitos para la entrada de nuevo capital, y así generar más competencia en el sistema financiero.

El diagnóstico del problema– un sistema financiero controlado por tres grupos dominantes que, implícita o explícitamente, deciden no competir con préstamos más baratos– ha sido el mismo por parte del FMI y la OECD. Sin embargo, el gobierno insiste en medidas tímidas y poco explícitas. Cárdenas les dijo a los bancos que “no están ayudando”. Como si bajar las tasas fuera una contribución de buena fe. Y en el famoso PIPE que el gobierno acaba de presentar el tema no aparece dentro de las prioridades, más enfocadas en mejorarles la tasa de cambio a los empresarios exportadores.

El representante de Córdoba, David Barguil, es una de las pocas voces que ha surgido para denunciar estos abusos. Barguil, del partido Conservador, no es un anticapitalista. Al contrario, su indignación con el sistema financiero surge porque hay una “distorsión del mercado”. “Cuando eso ocurre”, me dice Barguil, “el gobierno tiene que entrar a regular”.

Hace poco lanzó un portal de Internet www.defensordetubolsillo.com, con información útil y accesible sobre las tasas de usura y los cobros de cada banco. De una forma clara, se puede ver, por ejemplo, los bancos de los tres grupos dominantes, (Grupo Aval, Grupo Sura, y Grupo Bolívar) tienen una tasa de interés para los préstamos comerciales idéntica del 31%. ¿Una coincidencia?

Pero Barguil no es sólo un defensor del consumidor. Según me dijo, cree que este tema debe estar en la agenda nacional porque tiene un impacto directo “sobre la pobreza, sobre la bancarización de los sectores informales, y sobre el crecimiento económico del país”. No esperen, sin embargo, encontrar que El Tiempo le dedique al tema más de cinco párrafos, pues frente a los debates al sistema financiero parece un ítem en el Portafolio del Grupo Aval.

Barguil dice que su página ha tenido más de 15 mil visitas desde hace un par de semanas, cuando lo lanzó. Faltan muchas más para que el tema pueda surgir de la oscuridad de los términos, de la pereza de los usuarios, y de la mordaza en los medios. Pero le apostaría antes a www.defensordetubolsillo.com que a todos los debates en el Congreso que Barguil planea dar. Para sacarse de los bolsillos la mano de los bancos, hay que darse cuenta de que nos tienen los dedos en la boca.

@danielpacheco

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