Publicidad
Aura Lucía Mera 22 Abr 2013 - 11:00 pm

¿Eternamente en la Inquisición?

Aura Lucía Mera

Eso parece. Seguiremos siendo ad eternum un país de “curuchupas”, de conservadores cavernarios, de congresistas pertenecientes a la Edad de Piedra en cuanto a ideas y evolución encefálica, en un país de homófobos, de intransigentes y de fariseos de doble moral.

Por: Aura Lucía Mera
  • 43Compartido
    http://www.elespectador.com/opinion/columna-417746-eternamente-inquisicion
    http://tinyurl.com/d3nqgbj
  • 0

Mientras países como Portugal, Bélgica, Canadá, Suecia, Uruguay, Argentina, Francia, Nueva Zelanda, Holanda y en EE.UU., estados como Maine y Maryland, y ni más ni menos que España, del cual heredamos todos los mandamientos y ataduras condenatorias de su santa madre Iglesia. Si España aprueba el matrimonio entre personas del mismo sexo, ya sean hombres o mujeres.

Conozco parejas casadas legalmente, que no son heterosexuales. Conozco sus vidas, realizadas, tranquilas, sin nada que ocultar ni nada que aparentar. Seres que se aman, se respetan y se complementan en el campo emocional, espiritual y sexual. Conozco también el infierno de muchos hombres y mujeres cuya psiquis se ha visto destruida y se han visto forzados a aparentar una identidad sexual falsa, simplemente por pánico al rechazo, a la discriminación, al señalamiento. También sé de la vida infernal que llevan con sus respectivas parejas, viéndose obligados a llevar una doble vida, incluso descargando todo este rencor contra la sociedad y esta vida falsa con sus propios hijos. Muchas veces engendrados para cubrir apariencias.

Asimismo conozco parejas del mismo sexo que han adoptado hijos. Creciendo ellos en un ambiente de cariño, tranquilidad, normas y honestidad. Muchos de ellos ya son adultos y viven sus vidas totalmente normales. Sí, también he asistido a reuniones de señores casados y con sus mujeres e hijos en plena regla, pero donde pueden llevar sus novios o parejas del mismo sexo, en clandestinidad, aceptado entre ellos mismos en una especie de pacto secreto.

La homofobia del procurador no tiene nombre. Debería analizarla con algún psiquiatra, porque quién sabe si ese rechazo visceral y extremo no es la fachada tras la cual palpitan deseos o inclinaciones para él mismo inconfesables de reconocer. Lo mismo el vitalicio Gerlein, el camaleónico Barreras y todos aquellos especímenes vociferantes que repudian a gritos lo que en su interior les tortura y les llena de insatisfacciones.

Colombia está en mora de reconocer el matrimonio entre parejas del mismo sexo. Dejar atrás esa mogigatería, esa doble moral, esa discriminación irracional. La identidad sexual de cada individuo es única, intransferible, sagrada. Se nace con ella. Lo anormal son esos matrimonios heterosexuales por interés, por ambiciones económicas, en los que abundan cuernos de lado y lado, odios represados, escapadas a sitios non sanctos para poder “empatar” la vida, que engendran unos hijos llenos de regalos, juguetes y dinero vacíos de amor, afecto, normal, y que se dedican a llenar ese vacío con drogas, promiscuidad y libertinaje.

No más hipocresía. Respeto a cada individuo y a su identidad, sus derechos y su libertad emocional.

  • 43
  • Enviar
  • Imprimir
Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio