Por: Ernesto Macías Tovar

Bandazos y cortinas

'El futuro del proceso de paz depende de la reelección', dijo hace tres meses Enrique Santos, hermano del Presidente de la República.

De inmediato, el mandatario lo negó, y agregó que sólo hasta después de junio de 2013 hablaría de reelección.

Pero, más allá de la tesis del hermano del Presidente, muy allegado a la guerrilla, las evidencias indican que los pasos del Gobierno están completamente articulados con y atados a la “mesa de diálogo” que a instancias de Enrique se adelanta en La Habana, con la coadyuvancia de las dictaduras de los Castro y del Chavismo. Es decir, además de la política agropecuaria que se diseña en Cuba, todos los días nos sorprenden con un nuevo tema que va copando la agenda gubernamental. Un ejemplo es la prórroga del período presidencial a seis años, propuesta por la jefa de Marcha Patriótica y portavoz de las Farc Piedad Córdoba; y acogida y anunciada por el presidente Santos el viernes pasado y reculada el lunes.

Preocupaciones. Primera, el interés de las Farc de alargar por dos años el período de Santos indica que están plenamente complacidos con el actual Gobierno del que esperan muchas concesiones, contrario a lo que piensa la inmensa mayoría (71%) de los colombianos que está insatisfecha con el mismo; así como de la gran masa (63%) que no le gusta la reelección del Presidente. Segunda, Santos ha puesto el gobierno al servicio de 30 o más cabecillas terroristas que hoy viven en Cuba; porque las acciones y decisiones gubernamentales están supeditadas al guiño o visto bueno de la “mesa de La Habana”. Tercera, el gobierno Santos abandonó por completo el diálogo con los colombianos y la atención a sus problemas, muestra de ello es la rechifla de los cafeteros al Presidente y la de los alcaldes a los ministros. Cuarta, la negociación Santos-Farc tiene atado el Gobierno a los caprichos del Castro-Chavismo.

Además, preocupa que este Gobierno da bandazos frente a los asuntos esenciales del país: las reformas a la educación, a la justicia y a la salud, entre otros, son temas de Estado que los resuelve con reversazos y sin vergüenza alguna. Pero, también, algunos temas esenciales son ocultados detrás de cortinas de humo que buscan tapar las fallas del Gobierno. Por ejemplo, el presidente Santos dejó al descubierto que el globo que soltó el viernes pasado con el anuncio de una reelección de dos años tenía el doble propósito, de “bajarle el tono” a las serias críticas que estaba recibiendo por su asistencia a Caracas para legitimar el fraude electoral y, por otro lado, calmar las quejas y reclamos justificados de los alcaldes reunidos en Cartagena. Hay que decirlo claramente: el Presidente actuó en este caso con absoluta irresponsabilidad.

Dios quiera que Santos aplique sus bandazos y reversazos antes de firmar lo que ya tiene negociado en Cuba, como afirman personas cercanas al Gobierno. Y, después, coloque una cortina de humo a las Farc, para tapar el engaño.

ADENDA: No podemos pasar por alto la actitud irresponsable y cretina del senador Benedetti, cuando pide “fusilar” a quienes nos oponemos al proceso de La Habana, más no a la paz. Ni el silencio cómplice del Gobierno.

@emaciastovar

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