Por: Uriel Ortiz Soto

De verde a Maduro

Llegó verde y pasmado intelectualmente a las filas del Chavismo, y se maduró viche.

No tiene la capacidad moral, ni intelectual, para dirigir los destinaos de uno de los principales emporios petroleros del Mundo, además, de los inmensos problemas sociales económicos y políticos en que se debate el hermano Pueblo Venezolano. Sin embargo, sus aduladores piensan que desde el más allá, la mano protectora de su mentor Hugo Chávez Frías, (q e p d), lo ayudará a salir del laberinto en que se metió. Su proclamación fue apresurada y su posesión todo un abuso de Poder. Esto indudablemente tendrá repercusiones hacia el futuro.
Las “Autoridades electorales”, han debido esperar a que se aclararan tantas dudas que se presentaron en la noche del 14 de Abril, con demora en la emisión del primer boletín. Lo que pidió el doctor Capriles, era apenas lo elemental: el reconteo voto a voto, sin embargo, esto no se hizo oportunamente. Dudo que si se hace le den la razón, la maquinaria está más que montada.

Es indudable que a Venezuela le esperan días difíciles. El manto de la duda con la aureola de la ilegitimidad atormentará a Maduro durante todo su mandato. La inversión extranjera se detendrá ostensiblemente y muy seguramente que si ocurre el reconteo de los votos, se comprobará el fraude, y sufrirá un colapso social, económico y político de tal magnitud que, será necesario un replanteamiento institucional con todas las fuerzas vivas de la Nación, y acompañamientos internacionales.

Quienes hemos seguido el debate, podemos sacar grandes conclusiones en cuanto a los dos personajes que se encuentran en el escenario: Nicolás Maduro, sin ningún título universitario, ex conductor de buseta, con una formación meramente sindicalista, que se fortaleció a la sombra del Presidente Chávez, aprendiendo sus artimañas y vicios. Ahora pretende seguir imitándolo en todo y por todo, sin ninguna autenticidad de su parte. Maduro no tiene proyecto político, seguirá sus huellas y muy seguramente que se aprenderá de memoria su ideario el cual exhibió varias veces durante el acto de posesión.
Henríquez Capriles, es un académico, abogado – economista, gobernador del Estado de Miranda, emprendió desde muy joven su carrera política con muy buenos éxitos. Su campaña la realizó con la simple convicción de sus seguidores, quienes le hicieron aportes moderados. No se desbordó en extravagancias, como si lo fue el candidato oficialista que, tuvo todo a su disposición, incluyendo las Fuerzas Armadas, que le rinden sumisión y obediencia en honor a su inspirador Hugo Chávez Frías.

La posesión de Nicolás Maduro, deja más incertidumbres que posibilidades. Su discurso no pasó de ser un mar de contradicciones, de reclamos y señalamientos a la oposición, liderada por Henríquez Capriles,- que al parecer fue el ganador de las Elecciones-. Nada importante dijo, para encausar su País por los senderos de paz y de progreso.

Venezuela está rodeada por una inmensa riqueza petrolera, lamentablemente, mal administrada y dilapidada desde los inicios de la era Chavista que, con su muerte la dejó sumida en un mar de compromisos y de indefiniciones, con inmensos problemas sociales, como: el hambre, por causa del desabastecimiento de los productos de la canasta familiar, la inseguridad, y los convenios adquiridos con la mayoría de los Países de América del Sur, para sostener la llamada Revolución Bolivariana, a costa de los petrodólares.

Si analizamos los Países representados por los presidentes asistentes a la posesión podemos sacar grandes conclusiones: decir que, en su mayoría desde hace varios años vienen recibiendo del Gobierno Chavista, subsidios petroleros. Todos en su mayoría forman parte de los llamados movimientos: Unasur, Mercosur, Alba, Alca, entre otros, pero alimentados siempre por la valija petrolera, además de diversos subsidios para salud, vivienda, educación, entre muchos otros, es decir, que el liderazgo que conquistó Chávez fue más que comprado, no es el auténtico liderazgo surgido de una inteligencia clara y bien proyectada.
Considero que el doctor Juan Manuel Santos, se apresuró al reconocer a Nicolás Maduro como Presidente electo, nadie sabe que vaya a pasar con el reconteo de los votos, - si es que se hace a conciencia en las mas de más de 12.000 mesas donde según la oposición se fraguó el fraude del 14 de Abril. Con todo lo que ha venido sucediendo quedan serias dudas sobre si realmente Nicolás Maduro, sea el Presidente legítimo de Venezuela.

Tampoco es acertado que, los Presidentes de Unasur, liderados por Juan Manuel Santos de Colombia, le hubiesen extendido el beneplácito, estando de por medio la auditoría del reconteo de los votos, solicitados por varias instancias internacionales. ¿Cómo podría quedar de desacreditado este Organismo Internacional que agrupa a todos los Países de la Región, donde se compruebe el fraude, tantas veces denunciado por el candidato de la oposición? ¿Y cómo quedaría nuestro Presidente que lideró la mencionada cumbre?

Estemos atentos a lo que vaya a ocurrir en Venezuela, muy pronto vendrán tiempos difíciles.

Con seguridad que el manto de la duda y la ilegitimidad, continuarán esgrimiéndose como bandera de la oposición en todos los escenarios del Mundo.

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