Por: Cartas de los lectores

No entiendo por qué no entienden

La gran prensa colombiana ha informado acerca de la selección y elección del nuevo magistrado de la Corte Constitucional, abogado Alberto Rojas Ríos, lo que ha motivado un alud de opiniones de columnistas y una serie de denuncias instauradas contra este personaje, basadas en hechos concretos de su pasado profesional.

No obstante, el país también fue testigo de cómo el Congreso lo eligió, contra viento y marea, porque a esas alturas ya se tenía un dudoso perfil del futuro magistrado y, observamos además, cómo desfilaron los senadores para felicitarlo y congratularse por su nueva investidura. Un verdadero circo de mentiras, donde en vez de reír a carcajadas, como es lo usual en los circos de verdad… daban ganas de llorar.

El Espectador en general y la periodista Cecilia Orozco Tascón en particular, quizá de las más valientes entre los de su gremio, ha denunciado y ha opinado, tanto en el noticiero que ella dirige en televisión —Noticias Uno—, como en su columna del mencionado periódico, sobre la calidad moral del abogado Rojas Ríos. En una sociedad que busca, ahí sí, contra viento y marea, la finalización de un conflicto que ha cubierto a varias generaciones, estas actuaciones del Congreso y la aceptación del susodicho a ese cargo tan digno desmoralizan tanto o más que las declaraciones de algunos representantes de las Farc.
Por lo anterior, y por otras razones, los ciudadanos de a pie no entendemos por qué se hace un homenaje a la inmoralidad, a sabiendas de que Colombia tiene talento humano suficiente para acceder a cargos de tanta significación. Si se les preguntara por separado a cada congresista el porqué de su voto, no tendrían argumentos para responder porque su mezquindad es más grande que su dignidad.

Con todo lo que sabemos de Alberto Rojas Ríos, la Corte Constitucional —que es la que mantiene aún esa aureola de respetabilidad entre las instituciones afines a ella— sería afectada negativamente por este hecho y perdería buena parte de su moral. ¿Cómo la recupera después? Difícil, pues se estaría sentando un precedente en el sentido de que quien fue seleccionado como aspirante y luego elegido, no importa que su trayectoria esté rodeada de episodios dudosos. Lo imponen contrariando al país honesto, al país digno, al que busca la paz. Muchos colombianos no entendemos que hasta la Corte Constitucional haya sucumbido a estas maniobras que tanto daño han hecho a Colombia. El caso denunciado sobre la viuda Isabel Miranda, asaltada por este individuo en su buena fe y en su vulnerabilidad de aquellos días, es el retrato de muchos abogados. ¿Qué dicen las facultades de derecho, desde las más encumbradas hasta las de garaje? Muchas de estas inquietudes les corresponde contestar.

Ana María Córdoba Barahona. Pasto.

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