Por: Iván Mejía Álvarez

¡Hagan algo, por Dios!

Otra lamentable semana con muerto a bordo y con violencia desencadenada entre delincuentes que posan de hinchas, sea del color que sea su camiseta.

Y otra lamentable semana sin muestras de autoridad y gobierno. Una vez más, la Fuerza Pública, y en especial el comandante de la Policía, demuestra una ausencia absoluta en su obligación de garantizar la seguridad. Al general encargado de la Policía le quedó grande este tema y ha demostrado hasta la saciedad una indiferencia total, pareciera que no es con él y su institución, lo que sólo puede llevar al rechazo vehemente de la ciudadanía.

En Medellín están hasta la coronilla de que cada vez que se enfrentan el DIM y Nacional, la ciudad se convierta en un campo de batalla entre los delincuentes de rojo y los de verde. La batalla campal de esta semana duró hasta altas horas de la noche, sin que se haya visto acción gubernamental. El comandante de la Policía en Antioquia es tan autista como el director general, el tema del fútbol no pareciera ser con él.

Y para colmo de males, el lunes se vivió el drama del joven hincha del Once Caldas asesinado por un loco que salió a dispararle a un bus que transportaba energúmenos hinchas manizalitas drogados, borrachos, violentos, que nunca debieron ingresar a Medellín si se cumplieran los protocolos mínimos de seguridad estipulados dentro del manual de la policía.

Una vez más, y esto va dirigido al señor ministro del Interior, es necesaria una acción gubernamental que prohíba el desplazamiento de buses cargados de delincuentes que roban, atemorizan, intimidan, violentan los negocios del camino y cuando llegan en gavilla se apoderan de las ciudades y las convierten en cotos de su violencia desenfrenada. No más, señor ministro, no más, la ciudadanía de bien no tiene por qué seguir tolerando la indiferencia oficial frente a la violencia de los mal llamados “hinchas”.

Hace unos años se paraba a los buses en el camino, se les requisaba, encontraban droga a la lata, armas en cantidades como si fueran a una guerra y no a un partido. Al menos había acción oficial de control y vigilancia. Hoy, ministro, la ausencia de mando y eficacia del director de la Policía ha llevado a un abandono total de las carreteras y las ciudades y la gente quedó a merced de estos delincuentes. Eso, ministro, se llama desgobierno y falta de autoridad y si el director de la Policía no es capaz con el tema, por lo menos haga algo usted.

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