Por: Felipe Zuleta Lleras

No improvise más, alcalde, gobierne

Advirtiendo que no firmé la revocatoria en contra del alcalde Petro, por considerar que no es conveniente meter a la ciudad en un debate político desgastante, creo que definitivamente el alcalde es un tipo rarísimo.

Saca día de por medio unas ideas que muestran claramente su improvisación y, por qué no decirlo, su total falta de experiencia para administrar una ciudad como Bogotá. Lo que Petro tuvo de buen senador, lo tiene de mal alcalde. Son tantas y tan variadas las cosas de Petro que resulta imposible enumerarlas todas. Pero para no aburrir, sólo mencionaré algunas. Se tiró el proyecto de la Avenida Longitudinal de Occidente, propuso hacer unos deprimidos por la Caracas, improvisó en el tema de las basuras (sin que hasta ahora haya ningún responsable por ese escándalo), varió la ruta del tan ansiado metro, retrocedió en el tema de la facturación del Acueducto, en obras de infraestructura ha hecho poco, no ha hecho nada para que la capital tenga un escenario apropiado para los espectáculos, las calles destrozadas, los andenes no existen, la movilidad está peor que nunca y redactó mal una norma del POT, que ordenaría meter a las putas en centros comerciales (aun cuando eso ya está aclarado).

Petro, y lo digo con respeto, tiene un ego tal que cree que puede hacer todo lo que se le venga en gana, como si estuviera por encima de la ley y la Constitución que juró cumplir. Y me temo que se le irán los próximos años de su vida defendiéndose ante los organismos de control, pues son tantos y tan repetidos sus errores que acabará enredado. Y no es porque aquellos lo odien, como él sostiene, ni porque el establecimiento lo quiera fuera del cargo. Es porque no tiene el menor control sobre sus funcionarios y aun sobre sus propios conceptos.

En fin, como bogotano nada quisiera más que poder tener una ciudad vivible, pero eso lo veo cada vez más lejos. Y por supuesto no es sólo por culpa de este alcalde, sino por el error sucesivo de los ciudadanos de haber escogido mal a sus últimos tres alcaldes, quienes llegaron a sus cargos sin ninguna experiencia administrativa. Y por supuesto, que el Polo Democrático no se lave las manos, porque todos ellos vinieron de sus filas. Lo cierto, es que, a diferencia de Medellín, Cali y Barranquilla, Bogotá literalmente está en uno de sus peores momentos.

Notícula

¿En que andarán el gobernador de Antioquia y el alcalde de Medellín, que no han hecho nada para solucionarle a la Universidad de Antioquia el tema de que tiene en sus predios hace más de dos meses a 250 campesinos que están protestando por la construcción de la represa de Ituango? Que dejen de decir que su bandera es la de la educación, cuando precisamente los jóvenes estudiantes no pueden siquiera entrar tranquilamente a sus predios porque se encuentran con el triste espectáculo de estos campesinos, a quienes las autoridades les están dando el trato canalla de animales. ¡Mal, muy mal, señores!

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