Por: Mario Morales

Sacando el cuerpo

Vuelvo sobre el tema de libertad de expresión y protección a periodistas, porque ilustra la suerte de los derechos humanos en este país de “sacacuerpos”, donde todos hablan sin que nadie oiga.

En su lúcida columna de este domingo, la periodista Salud Hernández pide que “escuchen y protejan a los Ramírez”, esto es, a periodistas y campesinos en riesgo, en estos tiempos de “exaltación de los matones”. Esa petición incluye entre sus destinatarios al general Óscar Naranjo, como ariete del equipo reeleccionista de Santos.

Por coincidencia, El Tiempo publicó ese día una columna del general Naranjo refiriéndose al mismo tema pero, oh sorpresa, a cambio de una propuesta para combatir esos delitos y a sus perpetradores, el connotado oficial se limitó a hacer otro llamado a una “reflexión para mejorar los esquemas de protección… llegar a la verdad y que el peso de la ley caiga sobre los victimarios”.

Buenos deseos, sin duda. Pero sólo eso. Iluminada, tal vez, por esas peticiones, la senadora Alexandra Moreno solicitó el lunes al Gobierno que expidiera un decreto extraordinario para proteger a periodistas y crear la figura de un superfiscal a cargo de una unidad especializada en este tipo de investigaciones. Responsabilidad que le corresponde a todo el Ejecutivo, pero especialmente al ministro del Interior…

Fue precisamente el ministro Carrillo quien, interpelado en el encuentro con directores y editores de medios de hace unos días sobre medidas del Gobierno para proteger comunicadores, propuso crear una mesa en esa cartera para abordar el tema. Enterado por los presentes de que esa mesa ya existía hacía tiempo y sin mayores resultados, propuso, sin mayor convicción, crear otro mecanismo que fuera eficiente…

Pocas esperanzas, como se puede colegir, si nos atenemos a las ramas del poder público, cuyos representantes son expertos en hacer llamados, reclamarse mutuamente, pero especialmente en sacar el cuerpo.

 

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