Por: Uriel Ortiz Soto

Revolcón Agropecuario

El nuevo Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, doctor Francisco Estupiñán, entró pisando duro, para promover el revolcón del Sector Agropecuario que, desde hace mucho tiempo los campesinos y el País vienen reclamando con suma urgencia.

De lograrlo, indudablemente que se ganará el aplauso, la gratitud y admiración de todos los Colombianos. 

Como lo hemos dicho sinnúmero de veces por esta columna, la Colombia Rural, debe estar a la vanguardia del proceso de Paz, pero, con políticas que lleguen verdaderamente al Campesino, obviando  una serie de intermediarios que, a través de organizaciones reguladas por el mismo Ministerio, muchas veces se quedan con los recursos de  pequeños y medianos productores.   

Para lograr el anterior objetivo, se hace indispensable, reestructurar el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, junto con las demás entidades que tienen que ver con el adecuado desarrollo agropecuario del País.

 Existen una serie de dependencias, empezando por su oficina jurídica, Cadenas productivas y Comercio Exterior, que requieren de una reestructuración de mucho calado. Tal cual están conformadas, no son más que nidos de burócratas repelentes y arrogantes, que ningún servicio, prestan a tan importante Entidad, de vital importancia para el proceso de paz y el acceso a los mercados internacionales vía TLC. 

La dependencia de las Cadenas Productivas, reviste especial vergüenza: constantemente se anuncia el encadenamiento de determinados productos, con el fin de organizarlos en sus programas productivos, para dar paso a las alianzas estratégicas, con miras a programas de comercialización Nacional e Internacional, pero, lamentablemente hasta la fecha después de varios años de estar funcionando y de habérsele invertido miles de millones de pesos, sus resultados son tan desastrosos, que si esta dependencia tal cual está conformada, se cierra, se le ahorraría mucha burocracia innecesaria y vergüenzas al Ministerio.    

Miremos por ejemplo un solo caso en la cual las tres dependencias mencionadas, tienen que ver con el sinnúmero de demandas que acosan al Ministerio de Agricultura: el incumplimiento a los fallos internacionales, concretamente del Tribunal Andino de Justicia, proferido desde el año 2010 y confirmado en agosto del 2012. Sin embargo, según concepto de la Oficina Jurídica, las políticas internas prevalecen sobre los tratados y fallos internacionales. Atendiendo este concepto, Cadenas Productivas y Comercio Exterior, negaron cientos de solicitudes de importación de arroz de la Comunidad Andina, estableciéndose una sanción contra Colombia, como el gravamen arancelario de ocho productos del sector agrícola.     

El cinismo de estos funcionarios ha llegado a tal descaro que, prefieren ser permisivos con el contrabando de arroz en frontera, que autorizar los cupos que por Ley le corresponde al Ministerio hacerlo. Es el caso del reciente contingente de la Comunidad Andina, donde se autorizaron importar 90.000 toneladas, fue tanta la avalancha de solicitudes que, cientos de importadores se vieron ultrajados por el mismo ministerio al adjudicarles: una tonelada. Es claro que muchos de los beneficiados, tendrán que desistir de los cupos adjudicados con miles de trabas y requisitos, puesto que en esas condiciones vale más la logística que el mismo producto. Este parece ser el pasaporte al contrabando fronterizo y la corrupción.

Una de las políticas que veríamos con mayor agrado, es el de un mayor acercamiento del Estado, al Sector Campesino. En los actuales momentos con los avances tecnológicos y la era de la informática, nuestros campesinos viven mejor informados que los citadinos. Por esta razón, tanta intermediación a través de: fundaciones, asociaciones, cooperativas, corporaciones, entre muchas otras, solo sirven para sostener burocracias innecesarias y gerentes con hasta treinta millones de pesos mensuales, con grave detrimento de los aportes que brinda el Gobierno a cada uno de sus agremiaciones, para beneficio de pequeños y medianos productores que, son en últimas las menos beneficiados. 

El mejor regalo que pueda hacer el Gobierno, a los Campesinos en el presente año, es el de oficializar el programa de Desarrollo Rural Integrado, consistente básicamente en: subsidios, seguridad social, vías de penetración, vivienda rural, servicios públicos básicos, salud, educación, y los mas importante: la agricultura orgánica y comercialización de sus productos. 

Cualquier esfuerzo que se haga para engrandecer el Sector Agropecuario, vale la pena, no nos podemos detener frente a políticas equivocadas o ha burócratas arrogantes, que todo lo complican y lo tiran por la borda sin importarles las consecuencias futuras. El desarrollo Rural, hay que promoverlo con los campesinos y desde los centros de producción que, es en donde están las falencias, flaquezas y debilidades, que, son las que benefician para peor desgracia a burócratas irresponsables y funcionarios corruptos. 

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