Por: Ernesto Macías Tovar

Locomotora del agro no arrancó

Como todo lo de este Gobierno “es histórico”, el exministro Restrepo de Agricultura se lamentaba porque los paros del agro costaron $1 billón. Y su reemplazo, además de afirmar que ‘pondrá en marcha los acuerdos con las Farc’, dijo que hará un 'revolcón total en el campo’, es decir, encontró todo mal.

Lo cierto es que a catorce meses de terminarse el período presidencial la “locomotora del agro” sigue parada. Desde luego, el Gobierno a través de los canales privados de televisión especialmente, mediante la agobiante publicidad oficial, cada minuto está atiborrando a los colombianos con cifras “históricas” que a la hora de la verdad son engañosas y mentirosas; porque la triste realidad que viven los campesinos en las regiones es muy diferente a la que muestra el Gobierno en su publicidad. 

Los paros de los cafeteros, de los cacaoteros, de los paperos, de los paneleros, etc., son el reflejo de la grave crisis por la que atraviesa el agro. Y el problema, en esta oportunidad, no es el verano o el invierno sino la ausencia absoluta de políticas gubernamentales.

Muy grave que hayan hecho carrera en el Gobierno las respuestas que a los problemas del agro les diera el exministro Juan Camilo Restrepo, cuando recomendaba a los agricultores “cambiar de actividad” si no se sentían cómodos con la situación del sector. Y más grave aún, que su reemplazo, el nuevo ministro Francisco Estupiñán, entre otras cosas dedicado al manejo mediático de los temas de su cartera, se haya estrenado diciendo que pondrá en marcha los “acuerdos de La Habana” con el grupo terrorista de las Farc.

Sobre esto último, en primer lugar, tendríamos que preguntar los colombianos a cuáles acuerdos se refiere el ministro; porque el Gobierno nos ha hablado de unos “acuerdos” que sólo ellos conoven. En segundo lugar, existiendo un Plan de Desarrollo, sin desarrollar en este caso, el Gobierno no puede cambiar las reglas del juego a su antojo o al vaivén de los caprichos del gobernante. Pero, más allá de lo anterior, “los enemigos de la paz” como nos señala con el dedo acusador el presidente Santos a quienes no estamos de acuerdo con su proceso de Cuba, debemos reiterar nuestra oposición, por inadmisible, que el manejo de la política agropecuaria se entregue precisamente a los verdugos del campo.

La base productiva del agro se estancó debido a los problemas de inseguridad que regresaron al campo y al abandono de las políticas que venían recuperando los índices del sector. El Gobierno no puede pretender ampliar esa base productiva cuando anda más preocupado por negociar el futuro del agro con los principales responsables de su crisis. Es inaudito.

Ahora, el 'revolcón total en el campo’ que anunció el nuevo ministro es una confesión manifiesta que durante 34 meses de este Gobierno el sector haya caído en el abandono y la desidia estatales. Y que la locomotora del agro no arrancó, por falta de combustible, o de maquinista, o de doliente en el Gobierno. Y lo más grave es que no hay esperanzas para que por lo menos la pongan en marcha antes de entregarla al gobierno que ha de llegar el año entrante, porque las señales del nuevo maquinista indican que en lo que resta de la administración Santos todo se quedará en anuncios “históricos”, como desde un comienzo, pero nada efectivo ni concreto.

@emaciastovar

 

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