Por: Cartas de los lectores

Sobre una marcha

He leído la nota de Alfredo Molano Bravo “Por la vida”, publicada el 15 de junio, donde el autor comparte la lucha de los que marchan contra la minería legal en Ibagué, basándose en dos argumentos: que paga pocos impuestos y que atenta contra el medio ambiente.

Nos dice el autor: “Colombia es uno de los paraísos para las inversiones en minería por el alto grado de corrupción administrativa, la flexibilidad de normas ambientales y los risibles cánones tributarios”. Y eso no es verdad: según el informe del Fraser Institute (Survey of Mining Companies 2012/2013) los mejores lugares para hacer minería en el mundo son Finlandia, Suecia, algunos estados de Canadá y EE.UU., Australia, Irlanda, Noruega, Botsuana, Chile, Marruecos y Nueva Zelanda, en ese orden. En el listado de 97 países y estados, Colombia ocupa el puesto 66.

Es importante mencionar que para la minería, la corrupción es un problema, no una ventaja.

En cuanto a impuestos, el mismo informe ordena a los países por la carga tributaria total: en Colombia se pagan más impuestos que en Finlandia, varios estados de Canadá y de EE.UU., Australia, Chile, Irlanda, Suecia, México, Turquía y Nueva Zelanda.

Respecto al cuidado del medio ambiente, éste no es el espacio para explicar cómo se usa el agua en la minería legal, que los volúmenes empleados son insignificantes respecto al uso agrícola y que el agua se recupera para volver a reutilizarla. Todo se resume en exigir al Estado que cumpla y haga cumplir la ley: ni la minería ni ninguna otra actividad deben contaminar, porque contaminar es delito. No es tan complicado, en todo el mundo las empresas utilizan la misma tecnología.

No dudo de la sincera preocupación del autor en proteger los recursos tributarios del país y el medio ambiente del Tolima y de Colombia. Sin embargo, en la nota ha olvidado mencionar a la otra minería, la minería ilegal, que no aporta ningún impuesto, que produce catástrofes ambientales, que no respeta legislación alguna, que emplea mano de obra en condiciones infrahumanas, incluso infantil, que es fuente de financiamiento de grupos armados que combaten la ley y la paz de los colombianos. De esa minería no se ocupa, ni la menciona. Por esa minería nadie marcha, nadie sale a cuidar el medio ambiente, ni una pancarta, ni una pintada en la pared, nada...

Qué bueno sería verlos marchar por el no a la minería ilegal; entonces podríamos creer que realmente defienden la vida, el medio ambiente, la paz y el trabajo digno de los colombianos. Minería legal es presencia del Estado en el territorio, en sus caminos, en sus bosques, en la selva... pero ellos la combaten. ¿Qué intereses están defendiendo?

Martín Carotti. Buenos Aires.

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