Por: Antonio Casale

Terceros para la Fifa

El histórico tercer lugar en el mundo que ocupa la selección colombiana, sin duda, es un gran logro.

Es bien sabido que lo que todos queremos, por encima de un buen lugar en el ranquin, es volver a un mundial, pero no por ello se puede desestimar lo que sucede en el escalafón oficial de la Fifa, que en últimas es el resultado de lo logrado en los últimos tiempos.

Alguno dirá que es lo mínimo que se puede esperar de una constelación de estrellas apenas comparable con la de la década del noventa. Pero no podemos olvidar que con esta misma base de jugadores el equipo de todos apenas se ubicaba en el top 40, quedando además por fuera del mundial anterior.

Tampoco podemos perder de vista que a diferencia de los que conforman los seleccionados de los demás miembros del ilustre top diez de este ranquin, sólo un jugador, Cristian Zapata, quien juega en el Milan, actúa en algún equipo de la verdadera élite mundial. De hecho, tan sólo Armero y Zúñiga, de los habituales titulares, van a competir en la fase de grupos de la Champions, con el Nápoles. Jackson Martínez y Juan Fernando Quintero, suplentes de la selección, estarán con el Porto y el mismo Zapata jugará la fase previa con el Milan. Todos ellos con escasas posibilidades de ganar el máximo certamen de clubes del mundo.

En consecuencia, lo logrado por estos buenos jugadores en la selección es el fruto de un gran trabajo colectivo, liderado por Pékerman y su cuerpo técnico, correctamente interpretado por los muchachos en la cancha. Este trabajo pasa por lo deportivo y lo mental. Por eso los resultados saltan a la vista no sólo por el puntaje obtenido, sino por la manera como se ha logrado ese performance. Colombia tiene la defensa menos vencida de la eliminatoria y el segundo mejor ataque, además ha jugado bastantes buenos partidos. Claro, hay temas por mejorar, como el regreso cuando se pierde la pelota en ataque y la siempre dudosa presencia de un empresario en el equipo de don José.

Dicen que lo obtenido hasta ahora se ha logrado enfrentando a rivales de poca monta, pero olvidan que son los mismos de siempre, contra quienes usualmente quedábamos eliminados.

Es cierto que de nada servirá el tercer lugar en el escalafón de la Fifa si no se clasifica al Mundial, pero también lo es que este tipo de reconocimientos obtenidos a partir de los resultados y de una manera de jugar correcta en términos generales, nos deben llenar de confianza. Reconocer estos logros es menester, sin que ello se confunda con triunfalismos baratos que nos han costado caro en otras oportunidades.

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