Opinión| 21 mayo 2008 - 8:39 pm
Horizontes
¿Quién engañó a quién?
Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria
Se ha hablado de diferentes posibles motivos: María Isabel Rueda en su entrevista a Claudia López preguntaba si la extradición de los paras fue una maniobra más para castigarlos que para callarlos. La tesis de la investigadora al responderle es que la intención era la de castigarlos ya que las penas por los crímenes de lesa humanidad cometidos en Colombia serían probablemente menores a las que les darán por narcotráfico en Estados Unidos.
Otros, como es el caso de Iván Cepeda del Movimiento Nacional de Víctimas, plantean que los extraditaron para que no hablaran más pues “las confesiones hechas dentro de la ley de justicia y paz no solo han comprometido a personas que han ejercido la función parlamentaria sino a algunos funcionarios del Gobierno que han acompañado al Presidente”; como es obvio, estas opiniones le han causado problemas al presidente Uribe.
Lo cierto, independientemente de la explicación o justificación que se busque, es que al Gobierno se le estaba saliendo de las manos el tema con los paramilitares no solo por el escándalo de la parapolítica sino por la complejidad de la ley de justicia y paz. Ello llevó a que se produjera la extradición con el argumento de que los paramilitares continuaban delinquiendo desde sus celdas y no habían devuelto todas sus pertenencias para la reparación de las víctimas. La decisión cobra así igualmente un carácter ejemplarizante pues tiene visos de castigo, ya que es bien sabido el temor que produce la justicia norteamericana en los delincuentes colombianos.
Lo delicado del tema y de la justificación por parte del Gobierno a semejante decisión es el reconocimiento de la ineficiencia de nuestro sistema penal y la desconfianza en el sistema carcelario que, en varias oportunidades, se ha mostrado incapaz de garantizar que quienes se encuentran recluidos no delincan. Esto tampoco es bueno pues la justicia colombiana pierde credibilidad internacional
Paradójicamente, mientras se pierde credibilidad en el sistema de justicia gana credibilidad internacional el Gobierno pues el castigo a los paramilitares se percibe como un acto de independencia propio de quien no tiene vínculos de ninguna especie. Finalmente, quitarse de encima los fantasmas que rondan al Presidente y a su gobierno por una supuesta relación con los paramilitares es ya una ganancia que también es capitalizable para la aprobación del Tratado de Libre Comercio por parte del Congreso norteamericano.
A pesar del silencio evidente de los últimos momentos, de la confirmación por parte de las versiones de prensa del temor que rondaba desde hacía varios días a los retenidos por una posible extradición y del llanto de sus familiares presentes a media noche en una operación que teóricamente era sorpresa, el grito de uno de ellos en el sentido de que fueron traicionados resulta elocuente.
Lo cierto es que este es un hecho que marcará un hito en la política de seguridad democrática junto con las recientes victorias en contra de las Farc. No hay que olvidar sin embargo que en juego largo hay desquite.
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Ana Milena Muñoz de Gaviria
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