Opinión| 13 Nov 2008 - 8:44 pm

Ana Milena Muñoz de Gaviria

Una nueva era

Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria
UNA NUEVA ERA SE INICIA PARA Estados Unidos y para el mundo con el triunfo a la Presidencia de un hombre de 47 años que llega para suceder a uno de los gobernantes y, tal vez, al gobierno más controvertido de la historia por el manejo de la política externa, de la crisis económica y por la atención que en su momento se le dio al huracán de Nueva Orléans.

Estados Unidos nunca había  tenido tantos contradictores externos causados por un manejo imperialista en Irak y Afganistán, ni tantos internos que se han visto afectados por estas mismas  guerras o que se han visto empobrecidos en el último año perdiendo todo su patrimonio. La crisis financiera se extiende a lo económico hasta el punto en que ya el desempleo asciende al 6,5% —el más alto en los últimos 14 años— lo que afectará gravemente el consumo y  por lo tanto al sector productivo.

Se va Bush y con él se va la desesperanza y llega Obama con el cambio. Ha logrado llegar con un voto de minorías y jóvenes que aumentaron su participación pero igualmente logró obtener el triunfo en estados que parecía que no votarían nunca por un negro, como fue el caso de Virginia. Con Obama habrá un cambio de estilo en lo personal y en la forma de gobernar, habrá diálogo, habrá un presidente más cercano y más conocedor del ciudadano y sus problemas; la  tarea sin embargo no será fácil pues no podrá satisfacer todas las expectativas que hay sobre él, tanto en lo externo como en lo interno. Tendrá que poner orden en su propia casa a sabiendas de que las medidas que debe tomar no serán ni rápidas ni fáciles.

Son numerosos los retos que le esperan; todo indica que lo primero está en buscar la unidad del pueblo americano, ya que los problemas están por encima de los partidos y las soluciones deben  ser rápidas. Resulta igualmente fundamental empezar a hacer ciertas las promesas de campaña que efectivamente pasaron a otro plano con la crisis financiera, que obliga a la implementación de un programa de recuperación económica que le dé estabilidad a los mercados financieros e igualmente ponga en marcha el sistema de negocios y permita la creación de empleo. En este sentido hay una prioridad en apoyar a propietarios cuyas casas están en riesgo, seguida de la necesidad de tomar medidas para reformar el sistema de salud y de iniciativas en temas como el cambio climático y la independencia energética.

En lo internacional, aunque han sido muchas las invitaciones que ha recibido a visitar otros países, ha manifestado que sólo hay un presidente y que hasta el 20 de enero no asumirá tareas. Lo cierto es que Obama optará por una diplomacia de diálogo que permitirá un mundo más cercano y en el que intervengan los países en vía de desarrollo y no sólo los más poderosos. Con Colombia se espera ese mismo diálogo, aunque ha sido crítico durante la campaña por el tema de la violación de Derechos Humanos, especialmente con los sindicatos. Sobre el TLC su jefe de gabinete ya manifestó que habrá que esperar y que tomará tiempo pues son muchos los problemas que apremian.

Lo cierto es que hay alegría en el mundo y todos esperan que Obama gobierne como fue su campaña: dinámica, emprendedora, innovadora y progresista. Estados Unidos parece estar en buenas manos y ya algunos lo comparan con Franklin Delano Roosevelt, un presidente que fue capaz de afrontar una crisis profunda dándole bienestar a los suyos y al resto del orbe.

  • Ana Milena Muñoz de Gaviria

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