Opinión |25 Ene 2010 - 8:54 pm

Antonio Casale

MUCHA BOLA

Valores

Por: Antonio Casale

“Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”: Albert Camus.

Siempre he pensado que el fútbol y la vida se parecen, y por eso este deporte nos ayuda a pensar y reflexionar sobre ésta. En su libro Hablamos de fútbol, el periodista español Orfeo Suárez recoge varias entrevistas con personajes del balompié que encuentran en el deporte un medio para formar valores.

Según Raúl González, uno de los grandes jugadores de la historia del Real Madrid, “el fútbol enseña que se puede aprender algo de todos los que te rodean”. Algo parecido piensa el seleccionador español Vicente del Bosque, quien afirma que “el deporte sirve de camino a nuestra educación. El equilibrio entre los números, las letras y la actividad física es una necesidad”.

Jorge Valdano, ex jugador, director deportivo del Madrid y escritor, opina que gracias a la pasión y el entusiasmo con que se vive, “el fútbol se transforma en escuela de valores, de relación, de vida”. Y es que al igual que en la vida, el éxito del balompié depende del trabajo en equipo. Esta idea parece entenderla muy bien Casillas, portero de la selección española, para quien “ser arquero puede enseñarte a sacrificarte por los demás”. Aún más enfático es Carles Puyol, símbolo guerrero del Barcelona, quien afirma: “Tú serás lo que sea tu equipo, lo que hagas por ellos y lo que ellos hagan por ti”.

Al igual que en la vida, en el fútbol lo importante no es no derrotarse sino saberse levantar. Zubizarreta, ex guardavallas del Barcelona, piensa que “el nivel de dificultad lo puedes convertir en algo que te paralice o que te motive”. Inspirador resulta lo que escribió Emilio Butragueño, otro símbolo de grandeza del Madrid: “Aprende no de los que buscan excusas en la derrota sino de los que la toman como un estímulo. Ellos son los auténticos triunfadores”.

El fútbol y la vida se parecen tanto, que también hay que recordar que el verdadero antagonista no es el equipo contrario, sino los vividores, los ladrones, aprovechados y tramposos que ensucian la fiesta. De esos escribimos y hablamos con pasión todos los días. Pero olvidamos hacerlo con el mismo interés, de las lecciones bonitas de convivencia, de lealtad, de entrega y a veces de modestia, que cada partido nos enseña, ya sea porque las hay, o por su ausencia.

Detrás de la pelota, del juego que nos hace soñar e ilusionarnos cada domingo, hay un mundo de valores que bien podrían servir de ejemplo a nuestra sociedad. ¿Qué tal si todos nos dedicáramos a exaltar las cosas buenas con el mismo empeño con el que destacamos las malas? Seguro, al menos, los hinchas seríamos un poco más tolerantes con las opiniones de los demás.

El sábado comenzará un nuevo torneo, las ilusiones están intactas, con grandes o pequeñas expectativas todos arrancarán de cero. Ojalá en este nuevo campeonato, el fútbol pueda sembrar paz, alegría, solidaridad y un sinnúmero de valores que seguro le vendrían bien como espejo a un país acostumbrado al chanchullo, el robo y el insulto.

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