Opinión| 20 Nov 2008 - 7:41 pm
Ética, política y economía
Por: Augusto Trujillo Muñoz
Más allá de la ortodoxia de los especialistas y de la heterodoxia de los críticos, el sentido común permite aventurarse a formular algunas inquietudes que se desprenden del drama de miles de ahorradores defraudados, en medio de la incapacidad de las instituciones para evitarlo. Los comentaristas de opinión han insistido en que el gobierno no supo detener a tiempo una crisis anunciada. Entre tanta dispersión informativa, el ex superintendente financiero fue el funcionario que mejor perfiló la situación, al exponer las dificultades del organismo que tuvo a su cargo para controlar la captación ilegal del ahorro privado.
En efecto, su despacho intervino frente a DMG, a Superservi, a Net-work y a DRFE, pero según sus palabras, la superintendencia sólo podía adelantar “actuaciones administrativas sobre captaciones que no son técnicamente legales”. Es decir, se limita a prevenir a la comunidad sobre los riesgos que corren sus ahorros cuando están por fuera del sistema financiero formal, y a preservar con todos los controles existentes los 460 billones colocados en el sistema formal, amenazado ahora por la crisis global a pesar de contar con las protecciones propias del sistema regulado.
Pero también dijo otra cosa el ex superintendente: en ese organismo público hay noticia sobre cerca de 230 presuntos captadores en el país. En otras palabras, tenemos más captadores irregulares que bancos legalmente autorizados operando en el sistema financiero colombiano. Surge, entonces, una pregunta obvia: ¿Cómo es posible que existan semejante cantidad de captadores ilegales de ahorro?
La respuesta también es obvia: porque hay clientes para ese mercado. Los hay porque, en general, el sistema bancario suele reducir su población objetivo a quienes tienen una capacidad de compra situada de la media hacia arriba. Claro, la gente es incauta, los controles insuficientes, existe una cultura del dinero fácil fomentada por la industria del narcotráfico, es imposible competir con intereses tan altos, en fin, todo lo que se quiera. Pero también hay viejas falencias institucionales.
Dos ex ministros de Hacienda, Rudolf Hommes y Juan Camilo Restrepo, interrogados por el Espectador, y un senador de la República, Jorge Enrique Robledo, a través de su oficina de prensa, reaccionaron de una manera muy lineal e incluso muy coincidente: “faltó gobierno”. Me temo que es una respuesta insuficiente. Personas de su condición deben orientar y, en casos como este, plantear fórmulas que contribuyan a resolver un problema que también es de naturaleza social.
Existen, por supuesto, responsabilidades oficiales, pero no basta con señalar eso. ¿Qué han hecho las instituciones, y con ellas los tres personajes referidos, o que han propuesto para incrementar el índice de bancarización del país y obligar al sector financiero a considerar sujetos de ahorro y de crédito a los hombres y mujeres que viven de su trabajo, incluyendo el inmenso escenario de la economía informal? Es una cuestión ética, pero también política y económica. Aquellos colombianos están demostrando que son muchos, que mueven recursos y que no son marginales.
Ex senador, profesor universitario.
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Augusto Trujillo Muñoz
Opiniones
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Lo que no se atevieron a comentar los tres personajes citados es el hecho de usura en que los bancos nos mantienen a todos los colombianos. La compra de un apartamento de 30 millones termina por 90 millones si no más. Un prestamo de 3 millones termina en 5 millones. Los pagos por cajero por sacar o consignar 30 mil pesos, y el estado nada dice; mucho menos el gobierno y los exministros citados que tienen mucho que decir que van a decir si los lobistas bancarios les han pagadao mensualmente como los paras pagan como los narcos pagan como el que tiene paga con tal de hacer leyes a su favor. Y el pueblo solo paga con el sudor de la frente sin leyes a su favor.
ya es la hora ética de que el sector financiero se ponga al día con sus centa-ahorradores que contribuyeron con el tres por mil cada quince dias en la época de las vacas flacas y distribuyan sus billones de utilidades . si no lo hacen entonces el congreso prepare por vía administrativa resarcir la situación, eso sería muy ético!!
Cualquiera puede saber que una pirámide es una estafa! Pregúntese Ud.: de adonde salen mis intereses? e inmediatamente sale la respuesta: de los 10 bobos que se ven a unir a la pirámide. Un superintendente, que sabe ésto está en la obligación de poner una denuncia penal por estafa. Eso mismo lo debe hacer quien ha jurado cumplir la constitución y la ley.Desde el portero de palacio hasta el Ministro de hacienda y su jefe el presidente.No hay excusa: no se pude comprobar.., no está reglamentedo.., etc. Pamplinas! Si se puede!y además se debe! denunciar!
Vuelve usted con la misma cancioncilla gubernamental de
que los que contradicen el sistema de cosas diarias a que
estamos tan habituados " no proponen nada, solo critican"
etc.etc. En donde invertir y / o guardar el dinero de los ciuda
danos si sus relaciones con los Bancos legales se convier
ten en una pesadilla, tanto si le debe como cuando se es de
positario. Ningún banco le reponde al usuario si éste ve disminuido "misteriosamente" sus saldos o sus tarjetas son clonadas. Demórese un día, un sólo día en el pago de sus cuotas u obligaciones bancarias. Le cae encima la gestapo bancaria y lo acosan a cualquier hora con amena
zas a todo grito.. Y si usted es un cuenta habiente con menos de 300 mil pesos no le pagan intereses. Y las cuo
tas de manejo y.............
Opinión por:
universitario.profesor
21 Noviembre 2008 - 9:48am
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EXCELENTE EDITORIAL. Gracias.
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