Opinión |14 Mar 2009 - 10:00 pm

Héctor Abad Faciolince

Columna enmarihuanada

Por: Héctor Abad Faciolince

ACABO DE FUMARME UN PUCHITO de marihuana. Los miles y miles de libros de mi biblioteca, de todos los colores, están bailando conmigo.

Es como si los hubiera leído a todos y me saludan de lejos, moviendo las páginas como viejos amigos. No sé por qué, miro a mi novia y se me parece a Nefertiti; casi nunca la había visto tan bonita. Yo sé que los libros no bailan y que mi novia no es Nefertiti; pero verlos bailar y verla como Nefertiti es una experiencia bonita. Irreal, pero bonita.

Daniel Pacheco, columnista de este periódico que valientemente se declara consumidor de drogas, nos está invitando, antes de que prohíban la dosis personal, a que hagamos una manifestación portando “una dosis de personalidad”. Yo espero poder asistir y pienso llevar una soga. Es la soga con la que podría ahorcarme, pero con la que espero no tenerme que matar. Quiero tenerla a mano, por si me da la gana, nada más. Porque ni Uribe ni Uribito, ni Palacio ni Palacito, me lo pueden impedir.

Prohibir el porte y el consumo personal de marihuana o de cocaína, para que no haya drogados, será tan eficaz como prohibir las cuerdas y el matarratas para que no haya suicidas. Si uno se quiere matar y no encuentra cuerdas, se busca un precipicio o se cuelga de un bejuco. Lo que defendemos quienes defendemos la dosis personal es la libertad. La libertad, incluso, para jodernos la vida, si la vida nos jode y nos la queremos joder.

 Hacía años que no me fumaba un porrito de marihuana. Me la consiguió un amigo; empacada al vacío, punto rojo de la Sierra Nevada de Santa Marta. De lo mejor del mundo. En Ámsterdam la venden carísima. Tengo sed; tengo los ojos rojos. Acabo de poner las Variaciones Goldberg, de Bach, tocadas por Glenn Gould. Siempre me ha parecido, estando sobrio, que es una música celestial. Ahora, con el efecto del punto rojo, me parece que he llegado a un paraíso musical superior.

Cojo un viejo libro que me estaba saludando mucho. Es de un autor inglés consumidor de opio. Dice algo muy interesante. Dice que cuando uno consume opio comprende que “lo único real es el dolor”. No voy a probar nunca el opio; no debo. He estudiado y sé que produce una adicción irrefrenable. Si no la produjera, probaría también opio, pero la educación me dice que no lo debo hacer.

No fumo tabaco, por el cáncer. Si Uribe y Uribito prohibieran por completo el cigarrillo, me pararía frente al Palacio (y frente al Palacito) a fumarme un Pielroja, dos Pielrojas, cien Pielrojas. Dice Nefertiti que ella no confía en aquellos que no se toman ni un trago. Algún demonio muy hondo tendrán que ocultar. Si Uribe y Uribito prohibieran el alcohol (con lo que les gusta), me conseguiría una botella de ron de contrabando y me haría encanar.

Cuando prohíban la dosis personal, por la pica, me voy a parar a fumar marihuana en la puerta de la Catedral. Para que me lleven, obligado, donde un policía y donde un psiquiatra. Le mostraré al psiquiatra todos los libros que he leído, todos los libros que he escrito, toda la música que he oído y todos los cuadros que he visto con la percepción exacerbada por la droga. Y si quieren, que me encanen. Si me encanan, llevaré una cuerda. Si me quitan la cuerda, llevaré los cordones de los zapatos. Si me quitan los zapatos, dejaré de respirar. Para qué respirar donde no hay libertad.

Creo que ya se me pasó el efecto. No creo que me haya hecho ningún daño. El que se sienta dañado por mí, que arroje la primera piedra. Adiós, me voy p’al cuarto a dormir con Nefertiti. Bien comprendo la envidia que les da.

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Opiniones

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Anti Demagogo

Mie, 11/16/2011 - 15:04
Alejandro Cuenca, qué cosas dices?, pensemos por un momento... crees que si el café fuera ilegal no sería cosechado para el suministro económico de las bandas criminales? por supuesto que lo sería!, como en algún momento lo fue el acohol, cuando era ilegal!. Al momento en que las droga deje de ser ilegal, dejará de ser un gran negocio para muchos grupos criminales o al margen de la ley, como ahora ninguna banda criminal se dedica a la producción de alcohol... (por lo menos no el legal).
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juando11

Dom, 05/01/2011 - 20:41
buenas tardes. Señor Hector abad, lamentablemente tengo una historia similar a la suya. me gustaria comunicarme por e-mail con usted para contarle unos detalles concretos. juando12358@gmail.com, ojala pueda ver este mensaje.
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Alejandro Cuenca

Jue, 02/10/2011 - 11:20
Genial! Estupendo! Cada uno puede hacer lo que quiera con su vida, por ejemplo tomar café!. Pero, si el café fuera cosechado por bandas criminales yo las estaría patrocinando al consumirlo y les estaría dando un aporte para que siguieran delinquiendo . Ahora bien, el precio de mi "gustico" sería la infelicidad de muchos, y por que no, depronto la mia en un futuro. Donde deja ud eso?
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juamel

Vie, 01/21/2011 - 07:11
FELICITACIONES ... CADA CUAL HASTA SU ESPACIO...
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Ichy Ikke

Sab, 06/26/2010 - 15:29
Creo que si afontáramos el tema de la drogadicción que afecta al mundo en todas sus sociedades habría que hacer especial hincapié no en la "falta de libertad" sino en la falta de limitaciones desde su base (Familia) y luego vincular con ello el comportamiento en las demás áreas de convivencia. Yo no estoy a favor de la dosis personal porque refutaría lo que he dicho y personalmente es un tema vinculado a principios morales.

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