Hugo Sabogal 26 Dic 2007 - 1:32 pm

ENTRE COPAS

Las bebidas más caras del mundo

Hugo Sabogal

En el mes de los regalos, muchas personas -y casi todas las empresas registradas en las cámaras de comercio- dedican incontables horas y muchísimos pesos para mostrar su aprecio y agradecimiento a familiares, colegas, clientes y amigos. Muchos obsequian vinos y destilados de alto precio, especialmente aquellos que son iconos de su categoría.

Por: Hugo Sabogal
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En las postrimerías de este 2007, las tiendas y las casas importadoras movieron la caja registradora como nunca antes, como me confesó Luis Roberto Galán, gerente general de Promix. Su rango oscila entre los $100.000 y los $500.000 por unidad. “No tuve problema en despachar varias cajas de estas joyas”, comentó. Entre sus ejemplares más caros están los Trapiche Single Vineyard o el Paul Jaboulet Hermitage Le Chapelle. Julio y Álvaro Rueda, de la firma JE Rueda, no esperaban recibir tantas órdenes de Marchesi de’ Frescobaldi Castelgiocondo DOCG (italiano) y de Vega Sicilia Único (español), tasados en $450.000 y $1’300.000 respectivamente. Y lo mismo ocurrió con varios champanes franceses de más de $2’000.000, como Krug, Dom Perignon y Veuve Cliquot. O coñacs de más de $3’000.000 la botella. Cuando uno está dispuesto a entrar en estas ligas, el remordimiento es un estado de inquietud desconocido.

Pero, para mostrarles que en materia de precios estamos todavía lejos de llegar al Libro Guinness de los récords, les voy a relacionar algunas sumas astronómicas que los aficionados están dispuestos a pagar por sus botellas favoritas. Y para que nadie piense que abrigamos un sesgo hacia el vino, empecemos por otras bebidas de gran popularidad entre nosotros, como el whisky, el vodka y hasta el tequila.

Entre los whiskies más caros vendidos en la historia figuran una botella del Macallan Fine and Rare Collection, lanzada al mercado en 1926. Se vendió en US$38.000. Y otra de la misma marca, de 1939, alcanzó los US$10.000. Una suma parecida se pagó por un Chivas Regal Royal Salute, de 2003, para celebrar los 50 años de ascenso al trono de la Reina Isabel II.

El vodka no se queda atrás. La marca Diaka, de Polonia, fue durante años la soberana de la categoría, gracias a un proceso de filtrado a través de pequeñas piedrecillas de diamantes. Dentro de la botella, además, se depositan pequeños cristales, que se concentran en el fondo. Pero el más costoso, hasta la fecha, es el vodka escocés Diva, que también se filtra a través de arenilla de diamantes. La diferencia, frente al Diaka, es que dentro de la botella traslúcida hay un delgado tubo que guarda piedras preciosas. El precio por unidad depende del tipo y calidad de las gemas elegidas: va desde US$4.000 hasta US$1’000.000.

Dentro de estos rangos satelitales, los mexicanos tienen un tequila. Igual que en el caso del vodka Diva, no es tanto el contenido como el recipiente lo que determina su elevado precio. Un coleccionista privado pagó US$225.000 por una botella de Pasión Azteca, de la firma Tequila Ley .925, envasado en una botella de oro y platino.

En cuanto a los más finos champanes franceses, éstos nunca han tenido que ajustarse, en términos de precio, a los perfiles económicos de sus consumidores. Al contrario: los consumidores han tenido que elevarse a la percepción de valor de estas bebidas. La Krug Clos du Mesnil, por ejemplo, sobrepasa los $3’000.000. Vinos tranquilos, procedentes de la casa Domain de la Romanée Conti, superan los $15’000.000 por botella, dependiendo de la añada. Ambos, por supuesto, se pueden beber.

Porque, a decir verdad, los más caros representantes de la categoría —hoy hechos vinagre— han alcanzado precios insospechados. Es lo que ocurre en las grandes subastas de empresas especializadas como Sotheby’s, que ha vendido algunas de las botellas más caras del mundo. Un coleccionista pagó por una de Château Lafite, 1787, la suma de $320’000.000. Lo hizo no sólo porque es única, sino porque también perteneció a la cava personal del presidente estadounidense Thomas Jefferson, uno de los enófilos más sobresalientes de la historia.

Obviamente que, ante este derroche, una botellita de US$250 (o $500.000) no parece gran cosa. Aun si hablamos de la décima parte o más de ese precio, lo importante es disfrutar. ¡Salud y feliz navidad!

Más sobre vinos y bebidas en www.hugosabogal.com.

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