Opinión |11 Dic 2008 - 10:43 pm

Juan David Correa Ulloa

Ojo a la hoja

La misma pregunta

Por: Juan David Correa Ulloa

Las primeras cien páginas de Lecturas de mí mismo, el más reciente libro publicado en español del genial Philip Roth, podrían estar destinadas a lectores académicos de su obra.

Hay tantas referencias crípticas que uno comienza a sentir asfixia. Lo malo de eso es que, ante el ahogo, uno siente la tentación de olvidarse del libro e ir a abrir alguna de sus memorables novelas. Pero ante la duda, uno se abstiene. Y si es capaz de sortear esa frontera se encontrará con varias entrevistas en las cuales Roth salta al ring y discute con sus entrevistadores asuntos tan cruciales en su obra como la sexualidad, la religión judía, la escritura y sobre todo, un asunto que me parece crucial en la literatura: la autobiografía.

Hace una semana el escritor Héctor Abad le dio una respuesta airada a su entrevistador en el diario El Tiempo, a propósito de su libro de cuentos El amanecer del marido. Le decía el periodista que si sus cuentos eran autobiográficos, y Abad, le hizo un recuento de los temas de sus relatos —fue asesinado por un sicario; es millonario y vive en Montreux; tiene un hermano gemelo— para decirle que por supuesto, que sí, que él había vivido todo eso. Quien se haya perdido de la brutal ironía quizá no pudo comprender que no hay nada peor que un periodista que no sólo no haya leído el libro, sino que, además, quiera, de cualquier manera, encontrar los hilos que unen literatura y vida. Roth ha sufrido desde que comenzó a publicar, a mediados de los años 50, de ese extraño síndrome que acosa a los periodistas.

Una obsesión casi enfermiza por preguntar cuánto de lo que escribe alguien está anclado en su propia vida. Roth, quien escribió nueve novelas con el viejo y entrañable profesor Zuckermann ha sido víctima de eso. “¿Qué le sucede a Philip Roth cuando se convierte en Nathan Zuckerman?”, le preguntan. Y él responde: “Nathan Zuckerman es teatro. Todo consiste en el arte de la representación, ¿no es cierto? Ese es el don novelístico fundamental (...)”, y más adelante: “Como escritor, no es necesario que abandones por completo tu autobiografía para dedicarte a representar. Puede ser más intrigante si no lo haces. La distorsionas, la caricaturizas, la parodias, la torturas y subviertes, la explotas... y todo para dar a la biografía esa dimensión que excitará tu vida verbal”.

He ahí una respuesta para una pregunta que debería olvidar quien entreviste a un escritor. He aquí el libro que puede servir para comprender por qué Philip Roth es quizás el más grande los autores anglosajones de hoy en día.

‘Lecturas de mí mismo’, Philip Roth, Mondadori

ojoalahoj@yahoo.com

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