Opinión| 1 Ago 2008 - 7:27 pm

Julio César Londoño

El giro de Lula

Por: Julio César Londoño
HA CAMBIADO LA ACTITUD DE LUIZ Ignacio Lula da Silva frente a la región. Se lo ve más cercano ahora.

Antes faltaba mucho a las “cumbres” regionales, sobre todo cuando coincidían con las reuniones de sus pares, los líderes de los países emergentes del Grupo de los Cinco (Brasil, México, China, India y Suráfrica) o cuando lo invitan los dueños del mundo, como en la Ronda de Doha, y le toca sentarse a manteles con los presidentes de Estados Unidos, China, India, Australia, Japón y la Unión Europea). Con los mandatarios suramericanos se reunía sólo para discutir negocios puntuales muy importantes, o mandaba a sus ministros.

Las cosas han cambiado. Lula está asumiendo el liderazgo natural que le corresponde por ser el presidente de un país que tiene casi la mitad de la población, un poco más de la mitad del Producto Interno Bruto y las únicas plantas nucleares de Suramérica.

El liderazgo de Lula al frente de Unasur es urgente por varias razones: porque el Alba es una secta que huele a guardao. Porque es urgente que la región se una para enfrentar con alguna posibilidad de éxito la voracidad de las economías de los países desarrollados. Porque la ideología de Lula, un socialismo moderado y pragmático, es la única alternativa razonable ante el fracaso de la izquierda radical y del modelo neoliberal. Porque la región es una caldera que soporta altas presiones históricas por sus gravísimos problemas sociales, por la existencia de varios diferendos binacionales, por la conflictiva situación colombiana y, sobre todo, por  el estilo pugnaz y camorrero de algunos presidentes que siempre están hablando para la galería, nunca para la historia; una comparsa de payasos que hoy se insultan y mañana se abrazan sin ningún rubor  –y lo que es peor, sin que se hayan resuelto los problemas de fondo–.

Otras ventajas del liderazgo de Brasil estriban en que respeta los canales diplomáticos, resuelve de manera civilizada los conflictos con sus vecinos y su política internacional es un asunto de Estado, no algo que oscila al vaivén de la bilis del gobernante de turno.

Confío en Lula porque no es un predicador de bondad sino un expositor de razones. “A Brasil no le conviene ser el único país económicamente fuerte, con un montón de pobres en sus fronteras. El desarrollo de la región nos conviene”, le dijo a una emisora colombiana el pasado 20 de julio. Lula sabe que el peso de un líder se de mide por el peso de sus liderados.

Para Brasil, Colombia es socio estratégico. En los dos últimos años la inversión brasileña creció 25 veces y las importaciones procedentes de ese país sumaron 2.338 millones de dólares en 2007. Tal vez fue por esto que Lula sacrificó un domingo y acompañó a Uribe a celebrar el día de nuestra Independencia y a escuchar a Shakira en Leticia.

El giro de Lula es una magnífica oportunidad para que los países suramericanos restañemos las heridas abiertas por el disociador liderazgo de Chávez. También, para que dialoguemos con la cultura brasileña, con esa nación a la que le hemos dado la espalda tontamente; para que nos acerquemos a ese pueblo que ha sido capaz de endulzar los solemnes fonemas del latín con las tersas cadencias del portugués, de cambiar la trayectoria del balón con el chanfle de la “hoja seca”, de enriquecer las improvisaciones del jazz con las fugas del bossa nova, de envenenar el caminao de las latinas con el vibratto de caderas de sus garotas y de alterar la lógica de la realidad con las artes de la macumba.

  • Julio César Londoño

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Opiniones

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Robin Hood

2 Agosto 2008 - 12:42pm
Lula no se ha rebajado y desgastado internacionalmente manteniendo una prudente e inteligente distancia con Chavez. El presidente de Ecuador que si es preparado y educado dijo que le no le jalaba al ALBA. Brasil puso la pauta en la fracasada ultima ronda de Doha, segun Deutsche Welle: todo inició con un escándalo provocado por las declaraciones del ministro del Exterior brasileño, Celso Amorim. Amorim criticó las tácticas engañosas de los países industrializados, calificándolas de similares a las del ministro de propaganda de Hitler, Joseph Goebbels. Amorim dijo tal vez lo que muchos piensan al citar la famosa frase de Goebbels, "una mentira repetida muchas veces acaba convirtiéndose en verdad", para definir la estrategia de los países industrailizados que engañan a la opinión pública.
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vic

2 Agosto 2008 - 10:16am
En mi opinión, el "socialismo moderado y pragmático" al que alude el autor de la columna es sinónimo de "Socialdemocracia moderna". Y es en torno a este modelo socioeconómico que Unasur debe empezar a unirse, y esto por varias razones, entre las cuales las dos siguientes: a) tenemos que salir del capitalismo salvaje que produce y reproduce las seculares estructuras de exclusión y de miseria en las que todavía estamos atrapados; b) no podemos caer en el garrafal e imperdonable error político de querer experimentar la receta marxista-leninista-estalinista-populista-bolivariana, etc., que pretende imponernos, a punta de petrodólares, el coronel Hugo Chávez. Esto sería retroceder por lo menos un siglo. Pero, ¿en qué consiste la socialdemocracia moderna? La socialdemocracia es un sistema social que combina la economía de mercado, la protección estricta de los derechos y libertades individuales y una legislación social avanzada cuyo objetivo es alcanzar la igualdad sin sacrificar la libertad. Las socialdemocracias modernas son, pues, sociedades que, por un lado, defienden la propiedad privada, fomentan la iniciativa individual y la creación de la riqueza, pero, por otro, imponen controles legales estrictos a fin de evitar monopolios y la acumulación excesiva de la riqueza. Las socialdemocracias modernas se caracterizan por tener una legislación social avanzada y un sistema fiscal que, sin desestimular la iniciativa privada y la creación de riqueza, es eficaz en la equitativa redistribución del ingreso. Se caracterizan, asimismo, por tener un sistema educativo moderno y de calidad para todos, y ambiciosos programas sociales en favor de los más pobres con el fin de ofrecer, en la medida de lo posible, igualdad de oportunidades. En otros términos: la socialdemocracia moderna es un sistema social que rechaza tanto el capitalismo salvaje como el comunismo totalitario. Es el modelo que han seguido países como Suecia, Noruega, Alemania, Canadá, ect.
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CARIBESOY

2 Agosto 2008 - 9:39am
Muy bien Julio César; perfecta la descripción de Lula: Socialista moderado pragmático. Espero que ahora no salga la jauría de furibistas alienados, ignaros y aviesos funcionarios del gobierno de Uribe, artífices del fantasma del 85%, a calificarte de mamerto terrorista. Me hubiera gustado comentaras lo que ahora dicen sobre unos posibles contactos o nexos de las FARC con Brasil y porqué no ha salido el bravucón Mindefensa Santos a insultar a Lula y a denunciarlos ante la Corte Penal Internacional? Uribe, Juanmanuel, Joseobdulio se envalentonan con los chicos como Ecuador y Nicaragua, pero con el gigante amazónico gobernado por un socialista sindicalista si se estrellaron y tacaron burro.
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Benito Cámelas

2 Agosto 2008 - 9:08am
Me gusta que los columnistas de El Espectador empiecen a fijarse en Lula y su relevancia en América Latina. Ayer otro columnista, Esteban Carlos Mejía, al analizar las dos izquierdas que existen de facto en Colombia, mencionaba a Lula y su partido como inspiradores para la izquierda. Usted amplía la cosa y lo muestra como líder natural de Suramérica. Bien hecho. Con Lula hay más esperanzas que con los figurones de Chávez, Correa, Ortega y Morales.
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