Klaus Ziegler 4 Mar 2009 - 10:05 pm

La dosis personal

Klaus Ziegler

El presidente Uribe viene insistiendo en que el Congreso de la República apruebe el acto legislativo que incluye la sanción a la llamada dosis personal, por considerar que su legalización va en contra de las políticas gubernamentales de la lucha contra el narcotráfico.

Por: Klaus Ziegler
  • 8Compartido
    http://www.elespectador.com/opinion/columnistasdelimpreso/klaus-ziegler/columna124053-dosis-personal
    http://www.elespectador.com/opinion/columnistasdelimpreso/klaus-ziegler/columna124053-dosis-personal
  • 0

Esta iniciativa ignora dos aspectos fundamentales del problema. En primer lugar, desconoce que las políticas basadas en la criminalización del consumo de la droga han sido un completo fiasco y sólo han servido para fomentar la violencia asociada con el narcotráfico. Y en segundo lugar, que la drogadicción es una enfermedad y no una depravación como tradicionalmente se ha creído.

Las razones detrás de la prohibición de la dosis personal son usualmente más morales que pragmáticas. Los moralistas han creído que aceptar la legalización de la droga es doblegarse ante los corruptores de la juventud, o ser aliado del narcotráfico. Para estos conservadores, el problema sólo puede resolverse aumentando la represión, sin importar que estas políticas hayan fracasado rotundamente. Un informe reciente, emitido por la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, señala que en Estados Unidos, el país con las leyes más drásticas, hay cuatro veces más drogadictos que en toda Europa y más presos por delitos asociados con drogas que en todo el resto del mundo (cerca de 600.000).

Por otro lado, quienes insisten en la penalización de la dosis personal olvidan que la drogadicción ha sido considerada por la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Americana de Siquiatría como una enfermedad crónica. Recientes avances en el conocimiento sobre las bases biológicas de la adicción permiten concluir que la exposición a las drogas activa en el cerebro circuitos de recompensa que hacen que se sienta la necesidad irresistible de consumirla y se caiga en un ciclo compulsivo que se confunde con irresponsabilidad y falta de voluntad para salir del “vicio”. Pero como ha señalado el sicólogo americano Neil Carlson, una autoridad mundial en el tema, “los efectos inmediatos de las drogas son mucho más potentes que el hecho de darse cuenta de sus consecuencias negativas a largo plazo”.

Es un absurdo pretender que la penalización de la dosis personal disuada al adicto de consumir más droga, y una ingenuidad mayúscula creer que vaya a disminuir su producción y distribución. Los argumentos del Gobierno se apoyan esencialmente en prejuicios morales y no poseen ningún fundamento empírico. Encarcelar al adicto, no sólo es cuestionable desde el punto de vista ético, sino que además es confundir a la víctima con el victimario.

  • 7
  • Enviar
  • Imprimir

Última hora

  • Bomberos controlan incendio en Engativá
  • Diego Simeone llega a México en plan de actor de cine
  • El oscuro pasado de Braulio Nóbrega, refuerzo de Millonarios

Lo más compartido

7
Opiniones

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio