Opinión| 25 Jul 2008 - 9:28 pm
Hacer creer es una cosa seria
Por: Mauricio García Villegas
Con esto quiso decir que la veneración del paciente por el chamán era parte esencial de su cura. Pienso en eso cuando leo la última columna de Alejandro Gaviria titulada “Sociología antiuribista”, en la que descalifica la importancia que tienen las manifestaciones públicas de fe católica que, con motivo de la liberación de Íngrid, ha hecho el presidente Uribe. Para Gaviria, ese camanduleo presidencial, que tanto atrae la atención de columnistas y periodistas, no tiene mayor importancia, es obra de sociólogos livianos y distrae de aquellos asuntos que son verdaderamente fundamentales, como la iniquidad tributaria, el estado de derecho o la modernización del país.
Alejandro tiene razón en atacar la desviación idealista que consiste en decir que el mundo avanza al ritmo de las imágenes y creencias que promueven algunos de sus intelectuales, sacerdotes, sociólogos y abogados. La sociedad y las instituciones no están hechas a imagen y semejanza de sus mejores ideas, como pensaba Hegel: ni la iglesia es simplemente la materialización de nuestras creencias religiosas, ni el Congreso lo es de nuestras convicciones políticas, ni el Reinado Nacional de Cartagena de nuestra percepción de la belleza femenina.
Sin embargo, en su crítica al idealismo, Gaviria parece caer en la desviación contraria, es decir, en la desviación materialista, que consiste en pensar que las ideas son un mero subproducto de la realidad y que lo que verdaderamente jalona el mundo no son las creencias o los valores, sino las relaciones económicas. En eso comparte –seguramente a su pesar– la opinión de Karl Marx cuando dijo que “No son las ideas del hombre lo que determina su existencia sino su existencia social lo que determina sus ideas”.
Desafortunadamente para los académicos –incluso para los buenos académicos como Alejandro Gaviria– las cosas no son tan simples como Marx o Hegel pensaban. Entre las creencias y las condiciones materiales hay una influencia recíproca constante, de tal manera que, a la postre, es muy difícil establecer quién determina a quién. Lo material tiene tanto de ideal como las ideas tienen de material. La sociedad es eso, una mezcla compleja de ideas, creencias, prácticas y condiciones materiales. Por eso es tan difícil pasar todo análisis social por el tamiz de los números, o de la demostración empírica (por eso también, claro, se dice tanta bobada, impunemente, en el análisis social).
Por todo esto, no me parece irrelevante que el presidente de un país que proclama la libertad de cultos y la separación de la Iglesia y el Estado, suspenda una intervención pública para rezar el padrenuestro, dé gracias a Dios cuando le salen bien las cosas y le pida a cardenales y obispos que le sirvan de intermediarios para calmar la ira que le causan los jueces de la República. En Colombia la gente no sólo cree en Uribe, sino también en todo lo que Uribe dice y cree –o al menos en lo que dice creer– incluida la Iglesia Católica, el padre Marianito y que Dios le tiende una mano cuando él la necesita.
Yo no sé si el Presidente realmente cree en lo que dice creer, pero estoy seguro de que sabe que creer eso es útil políticamente. En eso comparte la opinión de John Knox cuando dijo que “un hombre con Dios de su parte, siempre está en mayoría”.
Definitivamente todos deberíamos aprender sociología de los políticos y de los publicistas que los asesoran.
* Profesor de la Universidad Nacional e investigador de Dejusticia
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Mauricio García Villegas
Opiniones
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Estoy de acuerdo con Killmister. Uribe se parece al flautista de Hamelìn, toca la flauta y millones de ratas lo siguen al abismo.
Muchas de las personas que rezan y dicen ser devotos de una religion que promueve el amor y el perdon, no son consecuentes con sus acciones al rendir pleitecia al idializar a un gobernante como el mesias, si miramos de fondo todo este emblematico material de persuasion no es mas que una fachada que invita a los seres humanos a odiar a su projimo, a delatarlo, a generar desconfianza, desigualdad y competividad por tener mejores oportunidades en un mundo donde la miseria y la pobreza conversan diariamente de quien atesora mayores seguidores... como seguir a un gobernante que nos enseña ser egoistas y pensar como individuos que podemos vender a nuestra familia por beneficio propio, se justifica la traicion, la inmoralidad y el deseo de destruir al projimo...todo esto aprobado por la iglesia
Uribe sabe que una buena parte de sus seguidores son de los que por un lado rezan y van a misa y por otro aceptan que el gobierno, sus amigos, allegados y ellos mismos quebranten las leyes colombianas, internacionales,y la ley del mismo Dios a quien rezan o dicen rezar. Los que lo acompañan en cualquier barbaridad que haga o diga, no saben de reflexión ni de función crítica, y mucho menos de principios sólidos. Son los mismos que rezan y al rato enseñan a sus hijos que los guerrillos no pueden matar pero los paras sí y el gobierno también lo puede hacer fuera de combate porque así lo decidió el monarca aunque en Colombia no exista la pena de muerte. http://emmaflood.wordpress.com/
La verdad de las verdades es que Uribe posee una capacidad de manipulacion de masas aterradora. El tipo es un exelente actor...Se merece el Tony almejor actor de teatro principal.
Definitivamente estos ñángaras son el estrato 1 del ateísmo: como ni Dios ni los demonios existen, les parece que da lo mismo una cosa que otra, con lo que la cita de Knox se vuelve superstición sociológica: los inexistentes son legión y forman mayorías. Pero Knox no estaba pensando en la religiosidad de la gente modesta (la mayoría) sino en el poder de la divinidad. Ahora bien, ¿cuál es el punto de la columna? El presidente exhibe su catolicismo porque eso produce simpatías, eso no gusta a los no católicos pero no es delito, la protesta es tan espuria como el gesto presidencial, pura búsqueda de argumentos que descalifiquen la seguridad democrática y permitan reanimar la industria del... intercambio humanitario. Ustedes me entienden.-- Jaime Ruiz: http://pensemospaisbizarro.blogspot.com
Si algún día Mancuso sale rezando el rosario a través de la televisión en Colombia, se compraría a medio país y se creería que es un buen ser humano por creer en dios y a la vez olvidarían las masacres y los desplazamientos forzados de campesinos. Colombia tierra del sinsentido.
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