Opinión| 9 Oct 2008 - 9:28 pm

Roberto J. Camacho

Asociación Opción Meta

El olvido de la Macarena

Por: Roberto J. Camacho
Aun cuando el gobernador del Meta argumente que “no tenemos ninguna diferencia limítrofe con Caquetá”, lo cierto es que, desde mucho antes del anuncio de la empresa petrolera británica Emerald Energy, el Caquetá viene reclamando jurisdicción sobre parte del municipio de la Macarena.

Este y especialmente la Sierra son reconocidos por ser el punto de convergencia de los ecosistemas andino, amazónico y orinoquense, lo que la convierte en una región de gran biodiversidad, en donde existe presencia de una buena cantidad de especies únicas, que la han hecho comparable, según algunos expertos, con el “Arca de Noé”.

Su colonización tuvo el primer impulso a partir de los años 50 del siglo pasado, época en que colonos originados en San Vicente del Caguán, huyeron para atravesar los llanos del Yarí y asentarse cerca de una pista de aterrizaje, que paradójicamente había sido construida por una petrolera.

A partir de allí el aislamiento del municipio ha sido una constante y la atención de la administración seccional bastante pobre; factores que le han agregado una pesada carga en su desarrollo, pues a pesar de contar con una cultura agropecuaria muy anterior a la vigencia de la economía de la “coca”, única capaz de sostener los altos costos del transporte aéreo, el municipio ha tenido que asumir la baja competitividad que ocasiona el no poderse comunicar con Villavicencio en forma directa, vía terrestre.

Mientras tanto los futuros docentes de La Macarena se han venido formando en la Normal de San Vicente y cursando sus licenciaturas en la Universidad de la Amazonia cuya sede principal es Florencia y no en la de los Llanos de Villavicencio; los víveres ingresan por la carretera que llega de occidente y muchos de sus productos salen hacia los mercados vía Caquetá y Huila antes que por el Meta hacia el Centro del país.

Para colmo de males, la mayor parte de las instituciones educativas ubicadas en los límites, viene recibiendo desde hace varios años docentes del Caquetá sin que el gobierno del Meta o la Asamblea hayan hecho un solo pronunciamiento, como tampoco se hizo presencia en la convocatoria hecha por el Congreso en pasado mes de Marzo en la que delante de una nutrida delegación caqueteña el director del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, reconoció la vigencia del conflicto entre los dos departamentos.

Un gobierno departamental, que como las bacterias que degradan petróleo, solo aparece ahora que se escuchan los estertores del pozo Capella 1, parece mas interesado en las regalías futuras que en un genuino deseo de pagar la deuda social con una de las regiones mas aisladas de nuestro departamento.

  • Roberto J. Camacho

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