Tulio Elí Chinchilla 28 Abr 2008 - 4:03 pm

¿Mayoría o minoría?

Tulio Elí Chinchilla

Tradicionalmente la gente ha preferido ser parte de la mayoría y se ufana de ello. La mayoría ha gozado de la presunción de autoridad moral, de poseer una cualidad ética.

Por: Tulio Elí Chinchilla
  • 54Compartido
    http://www.elespectador.com/opinion/columnistasdelimpreso/tulio-eli-chincilla/columna-mayoria-o-minoria
    http://www.elespectador.com/opinion/columnistasdelimpreso/tulio-eli-chincilla/columna-mayoria-o-minoria
  • 0

Pertenecer a ella da derechos, inmuniza contra sospechas. Ser minoría, en cambio, quitaba respetabilidad, atraía miradas recelosas, privaba de derechos, como grupo anómalo, raro o proscrito. Sin embargo, uno de los reacomodamientos ideológicos de la sociedad contemporánea consiste en la revalorización ética y política de las minorías (minorías no violentas) y su reconocimiento en la estructura institucional.

Al Estado constitucional de nuestros días se le identifica por incorporar dispositivos limitadores del poder mayoritario. Con ello se acorazan los derechos de ciertos grupos diferenciados –étnicos, religiosos, políticos, culturales, sociales-, cuyo reducido tamaño los hace indefensos frente a decisiones colectivas. La democracia de hoy consiste en un fino equilibrio entre mayorías y minorías. Algunos pronunciamientos judiciales recientes evidencian el tránsito de la simple tolerancia de las minorías (¡que vivan, pero bien lejos!) a la inclusión igualitaria de éstas. Tales decisiones van labrando una nueva cultura ciudadana.

Hay más: la sociedad puede ser dibujada mejor como un enjambre abigarrado de minorías en compleja interrelación, todas ellas en pos de maximizar sus objetivos y controlar algunas decisiones que las afectan. Mejor que de “minoría”, en singular, debería hablarse de “minorías”, diversas, plurales, multiformes, pululantes. De hecho, cada uno de nosotros, por algún rasgo de nuestro ser físico, psíquico o social pertenece a una minoría; más exactamente, a múltiples minorías: los zurdos (en un mundo de diestros), las madres cabeza de familia, los afiliados a sindicatos (4% de la masa laboral), los agricultores, los amantes de la ópera, los propietarios de mascotas en urbanizaciones, los vegetarianos, los ateos, los discapacitados, los ancianos. ¿No son los secuestrados una minoría?

La mayoría sí existe, pero sólo como concepto operativo, aritmético, en la adopción de decisiones colectivas. Bajo su cascarón no encontramos ninguna entidad sustantiva. Escrutada a fondo, toda mayoría no es más que un agregado de minorías circunstancialmente coincidentes, un instrumento del momento fugaz de votación o elección, que luego difícilmente pervive mucho tiempo. Por eso el poder mayoritario debe estar circunscrito a ciertos ámbitos, expulsado del terreno de la ciencia, la religión y las preferencias vitales.

Hay instituciones cuya legitimidad no descansa en las mayorías: el juez es la primera de ellas, sus sentencias no son válidas por complacer la opinión hegemónica sino por su racionalidad y justicia. Los derechos se tornan fundamentales sólo cuando resisten a consideraciones relativas al interés colectivo. En consecuencia, no podrían ser sacrificados en aras de la necesidad nacional los derechos inalienables de ningún grupo minoritario. Como lo señalara Jon Elster, instituciones tales como el banco central y el tribunal constitucional tienen sentido si se sustraen al poder de mayoría. Un sistema representativo es tanto más legítimo cuanto más diversidad de grupos diferenciados (minoráis intensas) incluya. Reconstruir hoy los partidos políticos pasa por atraer un amplio mosaico de minorías a su programa de acción.

  • 0
  • 35
  • Enviar
  • Imprimir

Última hora

  • Independiente Medellín, nuevo líder de la Liga Postobón
  • Alto Turmequé Sep 20 - 9:00 pm

    Alto Turmequé

  • Soluciones claves para sanar el sistema digestivo

Lo más compartido

  • Bogotá Sep 7 - 11:28 am

    Las pruebas de Sergio

    Las pruebas de Sergio
  • La 'Supervenus', el video contra los estereotipos de belleza
  • Vicky Hernández, la actriz que está sola, enferma y triste
35
Opiniones

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio