Opinión| 23 Ago 2008 - 1:08 am
Los sentidos del cuarto elemento
Por: William Ospina
Cuando vemos el mar pensamos que el agua es infinita, pero si dividiéramos el mundo en diez mil partes, sólo dos de ellas estarían compuestas de agua. Asombra pensar que esa capa de líquido transparente y cambiante, que cubre como una delgada película vastas zonas del globo, no sólo se desprende en vapor al roce del sol, y cae otra vez de las nubes al descender la temperatura, y canta en nuestros tejados y vidrieras, y nutre una activa vegetación de millones de formas, sino que es la causa eficiente de que la vida misma haya surgido en este planeta, y de que esa vida se multiplique y persista, y emita hojas y tentáculos, alas y lenguas, sueños y pensamientos.
Apenas nuestra necedad puede explicar que no pasemos el tiempo rendidos de asombro ante un prodigio tan cotidiano y tan generoso. Sólo a veces el agua parece alzarse como una amenaza frente a nosotros, pero es justo advertir que la mayor parte de las veces esas amenazas nacen de la imprevisión o de la imprudencia, cuando no de nuestra definitiva irresponsabilidad.
Más de diez mil años de civilización deberían habernos enseñado a conocer el ritmo de las lluvias y de las tormentas, a prevenir las inundaciones, a construir casas teniendo en cuenta los cauces inmemoriales de las aguas, a construir caminos teniendo en cuenta los inviernos y las avalanchas.
Pero a veces pareciera que cuanto más vivimos, menos sabemos. En Colombia, por ejemplo, en la región de La Mojana, hace mil años, los pueblos nativos no sólo conocían el régimen de las inundaciones, sino que construyeron un ingenioso sistema de canales para regular el flujo de las aguas de invierno, protegerse de las crecientes e irrigar los cultivos. Todavía es posible ver desde el aire el trazado de esos canales en una región inmensa, propicia para la agricultura y abandonada hoy a las incurias de la ganadería.
También es posible ver a la orilla de los ríos aldeas arrasadas, sólo porque los humanos olvidamos lo que el agua no olvida jamás. Gustavo Wilches suele recordarnos que, cada vez que reprochamos al agua el invadir nuestros escenarios urbanos, estamos olvidando que somos nosotros los que hemos invadido los antiguos cauces del agua. Simplemente a veces el agua recuerda que la tierra es suya, y vuelve a bautizar el mundo.
Deberíamos tener con el agua una relación más respetuosa y más lúcida. Ser dignos de su transparencia, de su frescura, de su música, de su capacidad de transformarse para ir del glaciar a la cascada y de la cascada a la nube, del río lleno de criaturas a la lágrima llena de emociones, de la fosa planetaria llena de misterios al vaso generoso que calma nuestra sed. Deberíamos entender que sólo algo divino puede tener tantas formas, tantas utilidades, tantos sentidos para nuestra vida, tantos estímulos para nuestra imaginación.
El agua, que propició la aparición de las primeras chispas de vida al contacto con la tibieza solar, ha engendrado filosofías y mitologías, maravillas del arte y de la técnica, grandes poemas y músicas exquisitas. De Empédocles y Tales de Mileto a Walt Whitman y Pablo Neruda la humanidad, para honor suyo, ha sido capaz de cantar sus alabanzas, pero aún es necesario hacer más sutil nuestra reflexión, más rica nuestra sensibilidad y más audaz nuestra fantasía para acceder a un orden en que el agua recupere todo su valor para la civilización.
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Le faltó hablar de mi agüita amarilla cálida y tiernita que sube a la nube y cae encima de tu madre y de tu padre..............................de igual forma que en los rios de todo el mundo el agua es más abundante por el descongelamiento de los polos, esto no tiene reversa, el daño está hecho, más inundaciones, más contaminación, los indios de la sierra nevada le piden permisos a los manantiales para usar su agua,para beberla, así como piden permiso al guardián de los árboles para usar su madera,árbol dame de tu madera que yo te daré la mía cuando me convierta en árbol algun dia, eso se llama respeto por lo que nos rodea, el rio bogotá, el rio medellín las mas grande
Artículos como el del escritos William Ospina son los que nos dan la posibilidad de reencontrarnos con las buenas lecturas, apartándonos de la parafernalia mediática ocasionada por los escándalos de la política, dada la forma impecable como escribe y la importancia del tema tratado.
El artículo es un gran homenaje a la majestad, a la pureza y a la utilidad, manifestadas en este don divino. En nuestra vida diaria deberíamos tratar de imitar el agua.
Me uno con entusiasmo a la propuesta de tener "EL DIA DEL AGUA". Ojalá que William Ospina lidere esta su idea. Pongo a consideración que esta fiesta nacional (y luego mundial) se celebre dentro del Festival Iberoamericano de Teatro que nos dejó Fanny Mikey, para aprovechar la alegría y la riqueza de los grupos que nos visiten. Y, por supuesto, integrar todas las manifestaciones étnicas, indígenas, culturales y artísticas.
William, con todo respeto, usted que es bien conocido y tiene tantos lectores, inicie un grupo para "EL DIA DEL AGUA" en Facebook.
Mejor dicho no hay de que hacer un caldo.Cuando uno adelanta contra los empresarios alguna acción legal por ocasionar deterioro ambiental está expuesto a que lo desaparezcan o cuando menos el enjuiciado sea uno por temerario.Y si se ejerce una acción inicial contra los desarrapados por estar arrojando basuras a las quebradas, o por estar invadiendo el lecho de los ríos, cuando menos lo que uno se gana es un machetazo o una puñalada.
Aunque el panorama sea desalentador en mi comunidad,así me gane muchos enemigos, seguiré dando la batalla para defender lo poco que nos queda en materia ambiental.Avanzar en la defensa de los animales, del agua del aire que respiramos, del suelo que nos da alimento, no solo es una tarea educativa debe acompañarse por parte de las instituciones juridicas.
Gracias William!
A propósito de ese gestado y no tan promocionado Referendo por el Agua (se promociona más la perpetuidad en el poder del pseudo-salvador Colombiano - qué tristeza - ). Sus palabras rinden la reverencia tan debida a este recurso único divino, sencillo y también tan poderoso, que puede destruir la vida cuando es mal encausado (por nuestra culpa) pero por naturaleza, creador de la vida misma.
Felicitaciones, gracias por seguir generando conciencia.
El deterioro que sufrimos en Colombia en todos los ordenes de nuestra vida diaria, comienzan con esa tiranía que ejercen los dueños de los medios de producción, desde industriales, terratenientes, paramilitares, politiqueros, ganaderos etc, y los millones de miserables que se siguen reproduciendo sin control y por ende descontrolando las condiciones del clima, del agua, del suelo, del aire, exterminando a otras especies.
Hay que ver a unos y otros, a los que todo lo tienen emanando por las calderas de sus empresas volumenes incontables de gases tóxicos, cuando no vertiendo barriles de líquidos rojizos a nuestrsos rios. Los más necesitados lavando andenes y calles enteras con agua que se desperdicia mientras van a contestar una llamada telefónica;o tirando basura a los lechos de los ríos.
Excelente artículo, pero lastimósamente las leyes, las cárceles, por consiguiente el miedo es el que gobierna, depende de nosotros darnos cuenta que somos parte de este mundo y/o universo y que nunca seremos ni inferiores ni superiores a él(ellos) pero si seguimos como vamos, olvidando(intencionalmente) el conocimiento real, estaremos convencidos por siempre que el 'dinero' es la evolución de la vida. Agradezco sus palabras Sr.William. El Sr.JorgeLuis en 1935 escribió esto '... Leer, por lo pronto, es una actividad posterior a la de escribir: más resignada, más civil, más intelectual.', usted Sr.William, es uno de los tantos ejemplo de lo que uno debe leer no por obligación ni por adulación sino por respeto a la crítica que usted le dá a la experiencia que le brinda la vida. Gracias.
Gracias por el articulo, las propiedades fisicas y quimicas del agua son la fuente de vida de este planeta, lastima que en este momento no nos demos cuenta pero seguramente lo recordaremos en unos años mas.
Muy bien, excelente articulo, no sobra recordar que hacia futuro el agua estará tan contaminada, que nos va a pasar lo del cuento de la pobre viejesita.
Había una cultura de los canales, de los materiales tropicales de construcción, de la agricultura sin agroquímicos ni pesticidas, de los mitos del agua como quinua líquida de dioses. Todo esto ha ido desapareciendo con el entubamiento de los rios, el ladrillo, las realidades del agua embotellada.
Sabio profesor la descripción del agua va como anillo hoy y siempre y mas hoy q estamos en una estación lluviosa pero además hay q decir q es un bien público , estratégico , no negociable , no privatizable , responsabilidad colectiva y para uso de todos , además un tesoro para Colombia mal administrado , expendido a precios escandalosos , con cobertura aún insípida por la corrupción y el ánimo neo-liberal de esos malditos de la tierra q solo piensan en negocios.A la transparencia y frescura del agua hay q agregar q esté disponible en la calidad y a un costo q garantice el acceso de todos , aspecto q no se cumple violando la Constitución y el derecho.Es cierto el agua no es tan abundante y al decir cubrir la tierra resulta engañoso como q por la patria pasa mucha agua pero no se conserva.
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