Por: Gonzalo Silva Rivas

Competencia dura

El más reciente referente sobre las mejores ciudades para hacer negocios en América Latina, elaborado por América Económica, incluye dentro de un selecto listado de 46 a las cinco principales capitales colombianas, que a su vez conforman el paquete de destinos turísticos de mayor envergadura del país tanto para los mercados interno como internacional.

Bogotá sigue encaramada dentro del acreditado Top Ten y conserva el octavo lugar obtenido en 2011; Cartagena sube tres puestos -del 27 pasó al 24-, mientras que Medellín, Cali y Barranquilla decrecen y bajan del 17 al 20, del 30 al 31, y del 31 al 35, respectivamente. El ránking, pese al traspié dado por estas últimas, presenta al mundo unas ciudades colombianas que dan la pelea por la calidad de su capital humano, por su sostenibilidad, competitividad y gestión ambiental, y que enfrentan con mayor o menor éxito el incierto clima económico global.

La innovadora Medellín pierde algunos puestos pero mantiene su segundo lugar en el portafolio nacional. Avances obtenidos en los campos de movilidad, espacio público y servicios corporativos se ensombrecen de alguna forma frente a problemas de seguridad, sensación que también le preocupa a Cartagena, que mantiene el tercer lugar y le recorta tres posiciones, pero tiene para la venta logros visibles en educación y en su presencia de marca.

Bogotá, entre tanto, preserva su condición de principal potencial de negocios en el país y libra una férrea competencia en la región con ciudades como Buenos Aires, Río y Panamá, que la preceden, y con Brasilia, Lima y Montevideo, que le siguen el paso a corta distancia. Falencias de peso, como la falta de un Centro de Convenciones de primer orden, le han restado posibilidades para atraer un mayor número de eventos de jerarquía, pese al audaz crecimiento de su infraestructura hotelera. Sus fortalezas se centran en la disminución de la desigualdad social, el mejoramiento de la seguridad y su posicionamiento como principal centro turístico.

Colombia confirma avances en la región y sus ciudades representativas adquieren prominencia en la conquista del mercado de los negocios, aunque no con la figuración adquirida por sus homólogas chilenas y brasileras, que pasan por mejor momento. Caso contrario a lo que sucede con las ciudades mexicanas que tras cotizar a la baja por sus dificultades internas de violencia aún no impactan con fuerza en su proceso de recuperación, pese a la esperanzadora proyección de repunte para este año.

Competencia dura, sin duda, que obligará a no bajar los brazos. Un descuido de las variables de competitividad arriesgarían los flujos turísticos.

gsilvarivas@gmail.com

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