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Javier Moreno 15 Feb 2013 - 11:00 pm

Contenidos ágiles y conocimiento libre

Javier Moreno

Gran parte de la llamada piratería de contenidos se alimenta de la renuencia de las empresas de producción y distribución de estos productos a aprovechar la infraestructura de comunicaciones disponible.

Por: Javier Moreno
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Si una obra puede ser digitalizada y distribuída en línea sin que ello afecte drásticamente su naturaleza no hay excusa para no hacerlo. Es más barato y más rápido. El almacenamiento y la distribución física de música, películas o libros son negocios-intermediarios prescindibles. Los libros de papel no tienen por qué desaparecer, pero es importante entender que el papel es una alternativa de lujo entre otras más ágiles, económicas y adecuadas a la realidad tecnológica. Cuando la industria establecida no ofrece alternativas digitales, otros (piratas o no) explotan con gusto la brecha abierta.

Ejemplo: Blockbuster se apegó tercamente por demasiado tiempo a sus locales azules de alquiler de películas y fue prácticamente aniquilado. Netflix, en cambio, pasó rápidamente de enviar DVDs por correo en calidad de préstamo a ofrecer streaming ilimitado de películas y series de televisión a través de Internet por una cuota mensual de menos de veinte mil pesos. Hoy se dan el lujo de distribuir en exclusiva series como House of Cards, una intriga política protagonizada por Kevin Spacey y co-dirigida por David Fincher que podría pararse entre Breaking Bad y Los Sopranos sin desentonar.

Ahora, si en lugar de libros o películas hablamos de información gubernamental, artículos académicos en el dominio público o resultados de investigaciones científicas (financiadas por lo general con plata proveniente de impuestos), lo natural sería no sólo que estuvieran disponibles en línea sino que su acceso fuera tan amplio como sea posible. El movimiento de acceso abierto promueve la liberación de ese tipo de documentos para que cualquiera con una conexión a Internet los pueda leer y estudiar. Nadie es perjudicado (salvo por aquellos que basan su poder en el desequilibrio informativo) y muchos podrían beneficiarse.

Quienes defendemos el acceso abierto no somos, como sugiere Carlos Granés en su columna de ayer, moralistas ingenuos ni pseudoanarquistas en plan vandálico. Nuestro propósito no es crear un nuevo orden social y económico basado en la gratuidad universal sino aprovechar las herramientas disponibles para diseminar información que merece una audiencia más amplia ya sea por razones políticas o de promoción de conocimiento. Instituciones como el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos lo tienen claro y exigen que los resultados de las investigaciones que financian sean publicados en revistas abiertas. Cada vez más científicos en todas las áreas entienden que no necesitan revistas de pago para divulgar o validar su trabajo. Archivos académicos como JSTOR (que no es “una plataforma de MIT”, por cierto) ahora liberan los artículos que pertenecen al dominio público. Asimismo, cada vez hay más datos y documentos gubernamentales en línea gracias en parte a la presión popular. Insinuar que estos esfuerzos son un atentado tiránico a “la libertad” o que de alguna manera ponen en riesgo la existencia de la ciencia o la cultura es por lo menos ignorante si no deshonesto.

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Sanpacho

Sab, 02/16/2013 - 15:30
Además de exponer una posición mucho más razonable, esta columna está mucho mejor escrita que el panfleto petulante de Granés.
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Alfredo O

Sab, 02/16/2013 - 10:32
El mundo tecnológico de las comuniciones actuales horizontalizó la generación y circulación del conocimiento e información. En el mundo digital la información fluye con mayor facilidad y vigor. En cambio, el plagio docente universitario, ese no es sancionado en las instituciones de educación superior. La Universidad Nacional de Colombia, Sede Palmira, publicó los libros "Agroecología" (2002) y "Agricultura y ambiente" (2003), con autoría de directivos y docentes de UN, los cuales fueron acusados de plagio múltiple, con pruebas suficientes, pero nunca fueron sancionados, sino premiados. En Colombia, país de impunidad, es imposible castigar el plagio docente universitario, mientras que luce audaz perseguir la curiosidad y avidez de los jóvenes internautas. Visite el portal www.plagiosos.org
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Hoax

Sab, 02/16/2013 - 08:45
Inaceptables los señalamientos del señor Granés.Todo este tema va más allá de unos pocos pesos. Como Javier lo menciona se trata del desarrollo mismo de una parte importante de la ciencia.Las empresas que han "quebrado" no aprovecharon los recursos disponibles para seguir siendo competitivos.Ahora sabemos que, por ejemplo, Kodak no quería perder el monopolio de la venta de rollos, y hasta el último momento pensaron en si era conveniente o no introducir la fotografía digital, la cual ya estaba "disponible" desde hace más de 30 años.O qué tal las compañías discográficas:empezaron grabando ilegalmente a los artistas sin pagar derechos de nada.Luego pagaron por leyes que los beneficiaran a ellos en desproporción frente a los músicos, y ahora que el Mp3 les cambió el juego, se dicen indignados.
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leinadsajor

Sab, 02/16/2013 - 08:08
De acuerdo con el columnista (hacía rato no concordaba con él). Aunque me cabe añadir que el otro extremo, el de que todo sea gratuito, tampoco es bueno. Como señalé ayer en la columna de Granés, lo mejor es que uno pueda "donar" o pagar dinero de forma directa al científico, al artista o al creativo de su interés, en la medida de sus posibilidades (Radiohead vendió así un disco, In Rainbows).Cuando el dinero virtual se popularice, como en el caso de AMAZON COINS, la moneda de Amazon, será posible financiar la cultura vigorosamente. Uno de los posibles problemas de ésto, es que aquellas cosas que no son muy conocidas terminen por desaparecer, pero en este caso los gobiernos deben financiarlas de forma directa (como se ha venido haciendo).
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chococruz

Sab, 02/16/2013 - 04:46
Análisis pertinente, el problema radica en que el conocimiento al igual que la vida tienen un precio en metal que en la ignorancia de muchos es el botin de los pocos inescrupulosos que ven en el acaparamiento y en la imposición el fundamento de sus vidas. Hoy hay empresa como Monsanto que van tras la exclusividad de los genes que han manipulado en razas animales y en clones e hibridos vegetales, que son de la humanidad pero para ellos, segun sus criterios explotadores y sus ejercitos de abogados, el resto de la humanidad debemos cancelarles por el resto de la vida.
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leftright

Sab, 02/16/2013 - 08:03
la investigacion y la creatividad valen,si tu te suscribe$ tendras la informacion,su opinion es como el vecino que le envidia su ultima compra al otro vecino y en la noche lo asalta para apropiarse gratis de el objeto de su envidia y avaricia
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doloresthomas

Sab, 02/16/2013 - 04:40
Lástima que Aaron Swartz haya muerto defendiendo esta causa. Aún hay gente que, como ud. bien lo afirma, basa su poder en el desequilibrio, y lo defiende con violencia.
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Boyancio

Sab, 02/16/2013 - 02:32
No es un ataque al pensamiento contrario, lo que pasa es que esas vainas de libros, en esta pobreza, ya ni piratiaos hombe.
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leftright

Sab, 02/16/2013 - 07:58
apreciado boyancio,1 libro en red vale menos que uno morgan en papel
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Ignacio Peña

Sab, 02/16/2013 - 00:51
elocuente defensa de nuestra posición, gracias
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