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Luis Carvajal Basto 1 Jul 2013 - 12:01 am

Es la corrupción, (Las lecciones de Brasil)

Luis Carvajal Basto

Brasil demuestra que los corruptos han cometido la torpeza de creer que en una sociedad informada, revolución digital incluida, podían seguir "ejerciendo" de la misma manera.

Por: Luis Carvajal Basto
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A pesar del entusiasmo que despierta un torneo, de características mundiales, en que Brasil fue finalista, las calles han seguido repletas de manifestantes. Tampoco ha sido suficiente la oferta de una “verdadera” reforma política por parte de la presidenta Rousseff, ni la declaración de la corrupción, por parte del Senado, como un “crimen atroz”. El éxito de los marchantes al conseguir, de entrada, una reducción en las tarifas de transporte parece poco, comparado con la identificación expresa del principal problema de la democracia contemporánea: el saqueo de los recursos del Estado.

La “novedad” de las protestas en Brasil es el señalamiento, por parte de la gente del común, del robo de los recursos públicos como el principal problema, en la actualidad, del sistema político. Esta vez no ocurrió en un foro académico. Fueron cientos de miles en las calles que denunciaron con una ecuación sencilla: ¿Cuánto se roban? ¿Cómo se podrían usar esos recursos en salud y educación? Por ejemplo Romario, el de los goles fantásticos, ahora filósofo popular, ha dicho: ““Sólo en los estadios ya se gastaron 7.2 billones de reales, algo equivalente a 150.000 viviendas. El mejor legado de este Mundial será la movilidad urbana, pero eso aumentará el costo del evento. Así que el gobierno decidió acabar con todos los planes, por ejemplo las líneas de metro y de tren”. Romario apunta a la estabilidad fiscal y los juegos de suma cero.

El dilema  acerca del papel y tamaño del Estado, en todas partes del mundo, se ha puesto de moda con la crisis que comenzó en 2008.En época de vacas flacas  la gente es más propensa a cuestionar los impuestos: si empresas y ciudadanos ganan menos, tributan menos. La lógica de brazos cruzados indica que si los gobiernos “ganan menos” deben gastar menos y el techo de sus gastos debe ser el nivel de sus ingresos o la aplicación de las reglas fiscales, convertidas en leyes, a ultranza, aun por encima de la supervivencia y el bienestar de las personas. Empresarios y ciudadanos son cada vez más renuentes a pagar impuestos que se roban, a veces de manera descarada.

Los malos políticos, en general, han aceptado la aplicación de la regla fiscal, los recortes y la disminución del tamaño de los gobiernos casi sin protestar e incluso han sido sus promotores. Su pecado, la corrupción, les ha dejado sin discurso para oponerse, aun conociendo que permitir el ajuste del mercado por sí mismo es casi lo mismo que sentarse a esperar a ver si llueve maná del cielo. Salvo por los Estados Unidos, que tomó oportunamente las medidas adecuadas y empieza a salir de la crisis,  los países más afectados debieron acogerse a políticas restrictivas que han profundizado los problemas.

Brasil demuestra que los corruptos han cometido la torpeza de creer que en una sociedad informada, revolución digital incluida, podían seguir robando de la misma manera. La Libertad de información es, cada vez más, incompatible con la corrupción. La respuesta de políticos y gobierno allí (Reforma política, crimen atroz etc.) aplicaría casi que en cualquier parte del mundo, pero también sería insuficiente. Lo que está en juego, nada más ni menos, es la supervivencia del Estado Liberal. ¿Cuáles impuestos se van a redistribuir a los más necesitados si se los roban y las obras públicas terminan costando más del doble? ¿Collor de Melo? ¿Lula? ¿Rousseff? ¿Las dictaduras? Para estos efectos, parece lo mismo. “Terminemos la corrupción de los políticos” corean los ciudadanos en las calles.

¿Puede la política ser diferente? Es difícil, no imposible, si se considera que para la mala política fortalecimiento de las instituciones y largo plazo solo funcionan en discursos para la galería. Pero las manifestaciones están allí, como antes lo estuvieron en Europa y  Norteamérica. Su dedo acusador  señala a malos parlamentos y gobiernos.

@herejesyluis

  • Luis Carvajal Basto | Elespectador.com

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