Por: Carolina Botero Cabrera

Corte en India reconoce privacidad como derecho

Para nosotros es normal dar nuestra cédula a cualquiera o asociarla con cualquier trámite —incluso para obtener puntos en el supermercado—; eso no es así para todos. Hay quienes resisten los sistemas de identificación nacional por violar privacidad y facilitar vigilancia (seguir el número permite saberlo todo sobre uno).

No es un temor injustificado. Los nazis pusieron en marcha una identificación nacional para clasificar su población y aislar a los judíos. Ahora bien, los Estados suelen justificarlos porque facilitan la prestación de sus servicios, como la concesión de subsidios a poblaciones vulnerables.

La resistencia en India traslada esta discusión a la era digital. Ya no basta identificar personas, la tecnología permite asociar a cada identidad lo que el Estado sabe de esa persona. India construye desde 2009 Aadhaar, una base de datos biométrica centralizada donde cada persona tiene un número asociado con huellas e iris y con sus relaciones con el Estado que quedan a disposición de las autoridades del país. Además de violar la privacidad, denuncian que la base de datos puede ser hackeada y que complica el acceso a servicios estatalesel sistema está caído, vuelva mañana por el subsidio, lamento que haya caminado cuatro horas y pagado el bus, es que el trabajo en el campo le borró las huellas...—. En el centro de la discusión estaba si India reconocía la privacidad, esto provocó una avalancha de demandas para aclararlo.

Por unanimidad, nueve jueces de la Corte Suprema dijeron que la privacidad es intrínseca al artículo 21 de su Constitución —"no se puede quitar la vida ni la libertad de una persona sin seguir un procedimiento establecido legalmente"—. La Corte desconoció así los argumentos del Gobierno que consideraba la privacidad como un concepto vago que no podía ser derecho fundamental y que, en todo caso, debía ceder ante derechos como el de alimento o refugio. Y va más allá, el fallo puede impactar otras normas como la prohibición de la homosexualidad, pues dice que la orientación sexual es un atributo esencial de la privacidad.

Estos debates resaltan que la privacidad actúa como un escudo protector de la dignidad humana, que permite el desarrollo de la autonomía y que se está ajustando a los tiempos.

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