Por: Andreas Forer

La Corte Penal Internacional y su primera sentencia… pero incompleta

Finalmente, justo antes de cumplir su décimo aniversario de existencia, la Corte Penal Internacional (CPI) dictó su primera sentencia.

Se trata de la condena contra Thomas Lubanga, jefe de un movimiento rebelde en la República Democrática del Congo (RDC) -país que hasta 1997 se denominó Zaire, y que es diferente a la ‘República del Congo’-.

Lubanga fue declarado culpable de la comisión de uno de los crímenes de guerra sobre los cuales me he ocupado en columnas anteriores, debido a su importancia: reclutamiento forzado, en este caso, de menores de 15 años.

La decisión tiene muchas implicaciones: demuestra la existencia de una jurisdicción internacional que a pesar de su tardanza, funciona y por tanto, se convierte en una opción real para combatir la impunidad en el mundo. Sin embargo, de esta experiencia aún quedan aspectos por revisar…

Primero, la insuficiencia de las pruebas y el desorden en la investigación implicó que, en un momento del proceso, se escucharan rumores de absolución a favor de Lubanga, lo cual hubiera sido un verdadero fracaso de una Corte Internacional que tras su primer caso no hallara culpables. Esto, constituye un llamado para que la recién elegida  Fiscal de la CPI corrija el proceder.

En segundo lugar, si bien hubo 129 víctimas de reclutamiento forzado que encontraron sus hechos recogidos en la sentencia, hubo otro tanto que denunciaron tortura y violencia sexual, pero que no hallaron eco en la acusación de la Fiscalía. Algo que, de un lado, es frustrante para las víctimas y, de otro lado desconoce la real intensidad del conflicto en la RDC.

Finalmente, queda el sinsabor que no se trata de una sentencia completa. En la decisión de la CPI sólo se anuncia que Lubanga es culpable, pero, tendrán que surtirse nuevas audiencias con Víctimas, Defensa y Fiscalía para discutir la pena a imponerse, si se repara a las víctimas y la manera de hacerlo, decisión que puede tomar muchos meses más.

En síntesis, aunque son plausibles los aportes que representa la obtención de una sentencia proferida por la máxima instancia penal internacional de la Justicia, aún hay muchos retos para el caso Lubanga, para los cuatro casos restantes en la República Democrática del Congo, y, por supuesto, para los demás entre los cuales Colombia, aún no ha sido descartado. 

En Twitter: @andreasforer

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