Por: Ciudades invisibles

Cuentas bicentenarias

En Colombia llevamos varios años bajo una modalidad de contratación para grandes obras civiles única en el mundo. En una primera ronda, se le da el contrato a la empresa que presente la mejor oferta, basada en un costo global estimado que se podrá ‘ajustar’ durante el proceso.

En segunda instancia, al ‘ganador’ se le da la oportunidad de hacer sus propios diseños y presupuestos. Y en un tercer momento, se le extiende un tapete para ampliar y modificar costos, alcances y especificaciones, amparado en la maravilla jurídica del ‘otrosí’: una figura que le permite al ‘ganador’ cambiar y al administrador ajustar, de manera que al final todo parezca en regla.

La obra del Transmilenio de la 26 se repartió en varios tramos, uno de los cuales le fue otorgado a Constructora Fase III, Confase. Como consta en los documentos entregados por la administración, el valor del contrato original era $213 mil millones, pero con los adicionales ya incluidos la nueva cifra para lo que costará la Fase III será $334 mil millones.

Tenemos entonces más de 120 mil millones en adicionales. Esta cifra supera incluso el 50% del valor del contrato inicial, el tope legal establecido por el mismo contrato para las ‘adiciones’.

El contrato incluye los trabajos de paisajismo en un sector del Parque de la Independencia, fragmento que ha sido bautizado como Parque Bicentenario. El diseño paisajístico (que incluye zonas arquitectónicas y zonas verdes) para un parque con las características del Bicentenario podría llegar a costar $250 millones. Sin embargo, según el informe del Consorcio IML, interventores del Proyecto Bicentenario, por el diseño se pagarán $1.300 millones es decir, más de $1.000 millones de sobrecosto.

Así mismo, con base en los precios unitarios del IDU para construcción de espacio público, la construcción del parque podría llegar a costar, máximo, $11 mil millones; pero la construcción costará $30.000 millones, es decir, otro sobrecosto de más de $19.000 millones.

En sólo diseño y construcción para el Parque Bicentenario se destinaron como adicionales $31 mil millones, lo cual equivale a $2.500 millones por metro cuadrado del parque. Considerando que el costo del metro cuadrado de construcción de vivienda estrato seis, incluyendo honorarios profesionales, está en $1’900.000, ¿será que nos piensan enchapar el parque en oro? Y de no ser así, ¿quién se queda con la diferencia?

Suena escandaloso, pero puede ser la falta de costumbre de pensar en grande que algunos padecemos. Sólo una investigación por parte de los organismos de control nos permitiría saber si estamos ante una versión local de ¿Quién quiere ser millonario?, o si todo no pasa de ser un malentendido.

* Juan Luis Rodríguez

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