Por: Mario Morales

Cuestión de prioridades

Quien dijo que el fútbol o la parranda eran opio del pueblo era porque no conocía a los políticos colombianos. Quería escribir sobre la Navidad o sobre la gesta gloriosa de nuestro gran Millonarios, y de esa extraña final al cabo de la cual los rivales decían sentirse tan gozosos como los campeones pero este país de odios enraizados no da tregua.

La gavilla contra Petro, los intereses por aprobar esa reforma tributaria a como dé lugar y la negativa de los ganaderos, si es que los ganaderos todos están representados en Fedegán y si es que todo Fedegán está representado en la voz de Lafaurie, al negarse a participar en el foro de tierras, dejan en claro que aquí nadie se va a ir de vacaciones hasta garantizar la continuidad de sus privilegios.

No creo que se trate, como dice el presidente Santos, de posiciones políticas, para calificar la decisión de Fedegán; ojalá y así fuera, estarían presentes el debate, el escrutinio popular, los consensos.

Tampoco son decisiones “irracionales” (ese otro adjetivo presidencial), lo cual sería menos grave y hasta remediable. Pero no. Se trata de posiciones coherentes con su manera de pensar y actuar a lo largo de la historia reciente del país.

La incertidumbre que hoy reina sobre las basuras de Bogotá es más una construcción mediática impulsada por las voces interesadas de sectores económicos disfrazados de control político.

La aprobación en bloque de una parte del articulado de la reforma tributaria, con la anuencia del Gobierno, disfraza medidas que atentan contra los ingresos de buena parte de la población y defienden a unos pocos.

También es proverbial, como bien la calificó el mininterior Carrillo, la “vaca muerta” de Fedegán a cualquier tipo de reforma, cambio o concesión, y que el uribismo aprovecha para atravesarse a los diálogos de paz.

Y ninguno descansará hasta conseguirlo, así haya que pasar por encima de las gestas deportivas, la Navidad y aplazar las vacaciones. Cuestión de prioridades.

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