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Gonzalo Silva Rivas 9 Jul 2013 - 10:33 pm

Notas al vuelo

Cultura ciudadana

Gonzalo Silva Rivas

El vandalismo es un fenómeno que se ha reproducido sin miramientos por el mundo y ha victimizado a las grandes ciudades.

Por: Gonzalo Silva Rivas
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El término, derivado de los vándalos, antiguo pueblo bárbaro germano, refiere un comportamiento irresponsable, hostil y destructivo que no respeta bienes públicos ni privados. En nuestro vecindario, su blanco preferido es el mobiliario urbano: patrimonio edificado, monumentos, luminarias, piletas, bancas, semáforos, cabinas telefónicas, recipientes de basura, señales de tránsito, transporte, estaciones de buses…

En fin, su mira está puesta en una propiedad –la de los bienes de uso público del territorio– perteneciente a toda la población, que se financia con dinero de los contribuyentes.

Bogotá, ciudad de puertas abiertas, que crece con gentes llegadas de los más diversos rincones del país, sufre el flagelo de manera implacable. Y es esa heterogeneidad la que la mata, porque se ha transformado en una urbe desenfrenada, sin dueño, que no le incumbe a nadie. Más del 50% de su gente no es de Bogotá y la indiferencia se ha vuelto regla general en la mayoría de sus habitantes. Por eso, el vandalismo salta a la vista en cada esquina. La escasa inversión pública es arrasada y no tiene dolientes.

Hace apenas seis meses, el Instituto Distrital de Turismo instaló en La Candelaria y el Centro Internacional un total de 67 inmensas y modernas señales turísticas peatonales para socializar los atractivos de la zona, orientar a residentes y turistas y mejorar las experiencias como destino de viajes. Pero la noticia que divulga su director, Luis Fernando Rosas, es traumática: 51 de ellas han sido destruidas parcial o totalmente, y según parece los $1.200 millones invertidos en el plan piloto podrían irse raudos por el sumidero. El gerente de Transmilenio, Fernando Sanclemente, revela también que el vandalismo le cuesta a la infraestructura del sistema más de $2 mil millones al año.

Si bien es cierto que las autoridades están encargadas de velar por la seguridad de los bienes públicos y patrimoniales, son los propios residentes los primeros responsables en procurar su preservación. Una ciudad saqueada por contratistas y politiqueros que, haciendo gran esfuerzo presupuestal, pone al servicio obras que le permitan mostrar una cara amable y positiva ante turistas y habitantes, tiene la obligación ineludible de ponerse en pie para defender y salvaguardar su patrimonio arquitectónico, histórico y cultural.

Hechos de esta naturaleza deben hacer reflexionar a la comunidad para buscar que los vándalos reciban el castigo que merecen. La complicidad y la permisividad agravan el desangre presupuestal que provocan quienes abusan de la ciudad, la exprimen y la destruyen. La presión social es una manera de recobrar la cultura ciudadana.

gsilvarivas@gmail.com

  • Gonzalo Silva Rivas | Elespectador.com

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MAQUIAVELICO1

Mie, 07/10/2013 - 14:47
EN BOGOTA LOS ROLOS NO DAN NI LAHORA, ESTA CIUDAD ES TIERRA DE TODOS Y DE NADIE, GRACIAS AL CENTRALISMO QUE PROMUEVE LA DIRIGENCIA NACIONAL, COLOMBIA DEBERIA VOLVER AL FEDERALISMO Y TRASLADAR LA CAPITAL DEL PAIS A ALGOTRA PARTE.
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MAQUIAVELICO1

Mie, 07/10/2013 - 14:45
¿Y CUANDO SERA QUE CASTIGAN Y SANCIONAN A LOS VANDALOS DEL ERARIO PUBLICO CASOS COMO AIS EN CABEZA DEL PÍNCHER ARIAS, EL CARRUSEL DE LOS NULE, EL DE INTERBOLSA, EL DE LOS LLOREDA EN CALI CON CORFIPACIFICO QUE ESTAN FUGITIVOS EN MIAMI O LAS ALTAS PENSIONES DE MAGISTRADOS DE LAS ALTAS CORTES, FUERZAS MILITARES Y LOS CONGRESISTAS?
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Ar mareo

Mie, 07/10/2013 - 11:06
Cuando los programas se hace sin incluir a las comunidades y sin hacerlas participes de sus beneficios. Para alguien sin casa y sin que comer una senhal turistica no es otra cosa q fierros q se pueden vender. En lugar de pensar en castigar, sugiero q planteen el tema del turismo como de oportunidades para todos, no solo para sus operadores y hoteleros del norte
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ferchoa90

Mie, 07/10/2013 - 10:25
De acuerdo con las opiniones del articulista y de los dos foristas. Bueno es saber también que en Estados Unidos los vándalos y los que atentan contra los principios cívicos son multados con sumas significativas o en su defecto con cárcel. En nuestras ciudades latinoamericanas salvo algunas pocas excepciones muy lejos estamos de cumplir normas y reglas y de cuidar lo público e incluso lo privado. Falta cultura, dusciplina y autoridad.
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donald trump

Mie, 07/10/2013 - 09:05
Es triste visitar bogota; tan poco respeto de sus habitantes hacia todo; bienes personas animales; la ultima vez que fui; me asombre de manera negativa al ver animales maltratados en las calles ante la fria indiferencia de la gente
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Stradivarius.com

Mie, 07/10/2013 - 00:05
Los principales causantes del vandalismo en Bogotà y todo el país son los adolescentes, muchachos que no pasan de los 18 años. y el problema se localiza en la crisis de los hogares y la falta de orientación y educación por parte de los padres, generalmente en las clases populares. Es un fenomeno generado por la ausencia de cultura y la falta de autoridad no solo administrativa sino judicial y policial. En fin es un tipico resultado del subdesarrollo, agravado por los habitantes de la calle que destrozan y se roban lo que ven para venderlo por centavos.
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