Por: Cartas de los lectores

De Camilo Uribe

Con incredulidad he leído el artículo “El caso Camilo Uribe Granja”, en el cual, de manera irresponsable, se hace referencia a una discusión técnica sobre el proyecto de reglamentación de productos biológicos y biotecnológicos que se discute en el seno de la Academia Nacional de Medicina desde el año 2006 y para el cual dicha corporación nombró desde esa época a una comisión de académicos, quienes desde entonces hemos venido estudiando el tema para, luego de muchos debates, proponer que dicha reglamentación tiene que respetar como mínimo los estándares internacionales de la O.M.S. y/o la Agencia Europea del Medicamento, con el único objetivo de garantizar su calidad , y por ende la salud de los colombianos.

Las conclusiones de nuestro trabajo fueron entregadas a la Academia Nacional de Medicina desde 2008, y la Academia, como órgano de consulta del Gobierno desde aquella época, ha mantenido la misma tesis ante el Ministerio, incluso, luego de una nueva revisión hecha a finales del año pasado. Esta posición es compartida por lo menos por 13 sociedades científicas diferentes e independientes que se han pronunciado individualmente al respecto, e incluso es acogida por la casi totalidad de las asociaciones de pacientes del país.

Mis estudios y conclusiones nada tienen que ver con proceso judicial alguno, pues la evidencia científica está allí para ser verificada. Como hombre de bien nunca he negado ni evadido mis responsabilidades ante instancia judicial o administrativa alguna, y con la conciencia tranquila de ser un hombre público que ha dedicado su vida a la salud de los colombianos. En mis actuaciones públicas como director del Invima en su momento, tuve el orgullo de haber destapado la red más grande de falsificación de medicamentos y de corrupción en la compra de los mismos en el Instituto de Seguros Sociales de esa época, razones por las cuales mi presencia pudiera ser incómoda para muchos delincuentes en Colombia. La honra y el buen nombre de cualquier ciudadano no pueden ser mancillados por afanes oscuros, ni ponerse bajo el ataque de grupos de interés. Tampoco puede someterse al escarnio público a aquellos que no han sido juzgados y hallados culpables de delitos dolosos. Más aun, no puede despojarse a un profesional médico-científico de su capacidad de opinar válidamente sobre un aspecto de su experticia y conocimiento, incluso si alguna vez hubiera sido juzgado en razón de situaciones precedentes que nada tienen que ver con el motivo de su saber. Finalmente, luego de poner en duda la capacidad científica de uno de sus miembros, no puede ponerse en tela de juicio la seriedad y honorabilidad de las instituciones, tal como se ha hecho con la honorable Academia Nacional de Medicina en la referida publicación.

Camilo Uribe Granja M.D. MSc.

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