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Cartas de los lectores 2 Mar 2013 - 11:00 pm

De Consuelo Caldas

Cartas de los lectores

Por: Cartas de los lectores
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En relación con el artículo registrado en su edición del pasado domingo 24 de febrero, titulado “El puntillazo que aceleró el relevo”, me permito expresar mi sorpresa y total rechazo frente al mismo dado que la información no corresponde a la realidad, no fue equilibrada y nunca fui contactada para presentar información de contexto que hubiera evitado una interpretación tan sesgada del tema en mención.

Por esta razón, me veo obligada a aclarar una serie de imprecisiones que afectan directamente mi buen nombre para que sus lectores tengan una completa información acerca de algunos aspectos del litigio entre Cadena S.A. y los anteriores accionistas de Logoformas S.A., y que vinculan erróneamente con mi salida de la presidencia de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Las razones que tuve para retirarme de la presidencia de la Cámara de Comercio de Bogotá fueron absolutamente independientes de la existencia y del resultado de ese proceso arbitral. Desconozco en qué tipo de información se basaron cuando afirman en su publicación que esa circunstancia “aumentó distancias” con miembros de la junta directiva de la entidad, de la cual hacen parte por ley representantes del Gobierno.

Cuando los anteriores accionistas de Logoformas S.A. fuimos convocados al tribunal de arbitramento, dado que el mismo habría de constituirse y funcionar en la Cámara, di a conocer de inmediato la existencia de esa circunstancia a la junta directiva para efectos de que se tuviera como un impedimento para cualquier situación relacionada con el mismo.

Los árbitros fueron escogidos de común acuerdo entre las partes, como de común acuerdo también se establecieron los honorarios de los mismos, sin injerencia de funcionario alguno de la Cámara. Carece entonces de toda base sugerir que por ser la suscrita en aquella época presidente de la Cámara, se hubiera creado “un ambiente complejo para afrontar el estudio del caso”, como se afirma en su publicación. Y también descarto que la relación de parentesco que ustedes mencionan y que existe entre las distinguidas abogadas que apoderaron a la compañía compradora pudiera haber sido causa de esa supuesta complejidad. Lo complejo era la materia asunto del litigio, en relación con la cual nuestro punto de vista no fue acogido por el tribunal.

Como los vendedores acataron la sentencia, aun cuando no la compartieran, y procedieron a pagar la sanción, con lo que concluyó el proceso, comparto, tal como lo expresó a ustedes uno de nuestros apoderados, el doctor Jorge Pinzón Sánchez: “... que una de las involucradas fuera la directora de la Cámara de Comercio de Bogotá no tuvo ninguna incidencia”.

Las razones por las cuales se disiente del sentido y alcance del fallo en cuestión fueron planteadas durante el proceso, y aunque no corresponde debatirlas por este medio, ante su publicación debo señalar lo siguiente:

Debo puntualizar que aunque participé en la negociación de las acciones, no tuve ninguna participación en la elaboración de la información contable y financiera en cuestión, la cual tampoco fue objeto de salvedades o advertencias en las oportunidades societarias del caso ante la asamblea de accionistas por parte de la administración de la compañía ni de la revisoría fiscal. Esa circunstancia no fue tenida en cuenta por el tribunal, razón de fondo por la cual se disiente de dicho fallo, sobre todo porque al calificar de dolosa y grave la conducta de todos los vendedores, el tribunal ha debido puntualizar, cosa que no ocurrió, por qué y en qué forma cada uno de los accionistas —que no administradores— demandados habría cometido en forma personal dicha conducta a ese título.

La existencia de fallas e inconsistencias contables en los estados financieros de Logoformas S.A. no fue negada por los accionistas vendedores en el proceso. Cosa muy distinta, y esa es otra de las razones por las cuales se disiente de dicho fallo, es que de ello se hubiera derivado algún daño para Cadena S.A. Consideramos que acreditamos que tales inconsistencias no fueron materiales, como lo demuestra el hecho, que también acreditamos, consistente en que el valor de la empresa adquirida a través de la adquisición de las acciones vendidas es superior al precio pagado por ellas, inclusive comparado con su valor de liquidación. Y a ello hay que sumar la significación económica que tuvo para el comprador adquirir participación en el mercado de Bogotá, que era el valor más importante del negocio y que nunca fue cuantificado. También estimamos que la información suministrada permitía advertir tales inconsistencias y establecer su alcance, tanto al comprador, que es un empresario muy experimentado del sector, como a los reconocidos asesores financieros, legales y contables que el comprador contrató para que examinaran la empresa en desarrollo de la “debida diligencia” que adelantó. El tribunal no aceptó esos puntos de vista, si bien la condena por concepto de daño es muy inferior a lo demandado por tal concepto por la sociedad compradora.

Ignoro cuál es la base con la cual la fuente que ustedes señalan que conoce de cerca el laudo en cuestión afirma que “el que ella termine en un proceso en que a los involucrados les atribuyen dolo por alterar balances financieros de una de sus empresas, fue algo cuestionable”. Rechazo esa afirmación y reitero que las razones por las cuales nos opusimos a las pretensiones del tribunal fueron planteadas en el proceso, cuyo laudo, por cierto, fue divulgado muy recién expedido, y sin estar aún en firme, por internet, en la página infosecretarialcac@yahoogroups. com, de consulta muy extendida en materia de arbitraje.

No se trata entonces de un laudo que haya pasado “desapercibido” y las piezas procesales del litigio están a disposición de quien quisiera formarse una opinión completa de este asunto, en relación con el cual ignoro también por qué ha pretendido dársele esta clase de implicaciones.

 

Consuelo Caldas Cano. Bogotá.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

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Boyancio

Dom, 03/03/2013 - 08:33
El Once Caldas, debe jugar mejor, pues lo queremos..¡triunfante!
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ROGELIO VALLEJO OBANDO

Dom, 03/03/2013 - 07:56
SÍ QUE SERÍA interesante y saludable, que las obras inolvidables de Álvaro Salom Becerra tuvieran acogida en los proyectos televisivos.Hoy por hoy siguen de moda las variables que se cuentan en "Al pueblo nunca le toca", porque el ejercicio de la política sigue por los mismos caminos de desprestigio, que "cantó y contó" el insigne Salom Becerra. Ni se diga con "El Delfín". Son obras que instruyen y además "abren los ojos" a muchos ciudadanos. Son de verdadera ilustración para que el ejercicio de ciudadanía tenga polenta y respeto. Seguir resucitando a seres humanos que pasaron por esta bendita tierra haciendo "ochas y panochas" no es justo y amable con COLOMBIA. No le hagamos tal propaganda dañina a nuestro encantador País, que muy a pesar de los equivocados es una Nación llena de Fe.
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