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Marcos Peckel 13 Nov 2012 - 11:00 pm

Órbita Global

De guerrasy héroes

Marcos Peckel

Apenas había concluido la campaña electoral en Estados Unidos cuando se conoció la noticia de la renuncia del general David Petraeus a la dirección de la CIA, a la que había accedido después de comandar las fuerzas militares estadounidenses en Irak y Afganistán, una bomba que dejan a su paso salaces revelaciones del general, sus amantes, otros generales y las guerras mismas. Sexo, secretos de Estado, mujeres hermosas, cachos, correos amenazantes y una defenestrada figura pública de la que todos quieren hacer leña.

Por: Marcos Peckel
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Estados Unidos ha estado involucrado en dos guerras en la última década. Irak resultó ser un colosal fracaso estratégico para Washington, cuyas tropas una vez retiradas, después de más de 4.000 militares y centenares de miles de civiles iraquíes muertos, dejaron un país fragmentado, con la violencia religiosa arreciando y con un gobierno en manos del chiita Nuri Al Maliki, completamente entregado al mayor enemigo de Estados Unidos en la región, los ayatolas iraníes. Irak ayuda a Teherán a eludir las sanciones y por allí pasan las armas que Irán envía a Al Asad, su aliado genocida en Siria. Afganistán promete ser otro descalabro para EE.UU., cuyas tropas siguen ahí porque no han encontrado una forma digna de irse y evitar que a los pocos meses el país, gobernado por el corrompido régimen de Karzai, vuelva a caer en manos de los talibanes, derrocados por la coalición hace una década.

Guerras que han servido para demostrar los límites de la fuerza en la era de los conflictos irregulares protagonizados por actores no estatales que manejan conceptos de tiempo y espacio, victoria y derrota incompatibles con las viejas doctrinas de la guerra.

Han servido también Irak y Afganistán para derrumbar leyendas de honor militar, héroes con fulgurantes medallas. La caída de Petraeus es sólo un capítulo más en estas fallidas guerras que dejan varias lecciones. Es más fácil empezar una guerra que terminarla, es más fácil entrar que salir, a veces hay que pactar con el diablo, no hay nada romántico en las guerras y lo que la prensa informa es en ocasiones superficial, sesgado o con agenda. La caja de Pandora apenas se abre y de allí saldrán revelaciones que seguramente estremecerán a la opinión pública sobre Afganistán e Irak, además de Libia. Pero juzgando simplemente por los resultados geopolíticos, a Estados Unidos y sus aliados nos les fue nada bien y algún día, quizás, tendrán que explicar por qué murieron en vano tantos de sus hijos. Y cayeron sus héroes.

  • Marcos Peckel | Elespectador.com

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