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Héctor Abad Faciolince 26 Ene 2013 - 11:59 pm

De cómo los godos se vuelven liberales

Héctor Abad Faciolince

Los conservadores ni cuenta se dan de lo liberales que se han vuelto con el paso de los años. Si Laureano Gómez resucitara y viera las cosas que su partido defiende y tolera, pensaría que sus copartidarios se han vuelto comunistas.

Por: Héctor Abad Faciolince
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¿Un ministro de Agricultura de la más rancia Antioquia azul de metileno, educado por los jesuitas, que habla de expropiar haciendas y de repartir tierras a los campesinos? Se va a acabar el mundo. Para no hablar de los mismos jesuitas, que después de haber sido los adalides de la contrarreforma, los inspiradores de varias guerras religiosas, hoy son los mayores abanderados de la paz.

Hoy en día para encontrar curas que crean que el sexo antes del matrimonio es pecado mortal, hay que irlos a buscar entre los lefebvristas o los Legionarios de Cristo. La ropa con que los domingos la mayoría de las mujeres van a misa era el atuendo de una mujer ligera de cascos, por no decir de una cortesana, hace medio siglo. Yo no voy a misa, aunque a veces me dan ganas, solamente por ver semejante desfile: esos hondos escotes sobre la rebosante silicona, esas faldas tremendas que muestran más allá de las rodillas, esas mangas sisas que revelan armoniosas axilas depiladas si su dueña se hace un nudo en el pelo en la mitad del sermón. Pensar que mi tío el arzobispo no les daba comunión a mujeres sin mantilla.

En la Colombia de los años 50 un hombre recién casado, por liberal que fuera, veía con malos ojos que su esposa dejara el hogar y saliera a trabajar. Hoy a ningún godo se le ocurriría proponer que las mujeres —como en algunas repúblicas islámicas— no puedan votar, o estar en el Gobierno, o trabajar en empresas, o tomarse la píldora, o salir a la calle sin compañía.

¿Qué godo es capaz de decir hoy, como sostenían antes a los gritos, que a las mujeres las violan porque se lo buscaron? Antes los machistas toleraban y hasta justificaban la violencia contra las mujeres; hoy en día lo intolerable (afortunadamente) es que un machista se exprese así. ¿Habrá todavía algún monseñor Builes capaz de denigrar del baile y los boleros? Hace unos años, muchos decían —sin caer en el ridículo— que era imposible educar a los niños sin rejo y sin el diablo; hoy cualquiera se avergonzaría de confesar que pela a sus hijos con correa.

Desde el punto de nuestros días, los grandes liberales de ayer parecen godos a los ojos de hoy. Para un gran filósofo iluminista como Voltaire la homosexualidad no debía castigarse con cárcel, y de hecho la Francia revolucionaria fue el primer país en despenalizar este tipo de relación. Pero ni el mismo Voltaire se habría atrevido a sostener que la homosexualidad podía ser defendida como una opción de vida tan válida como la de los heterosexuales.

La hija modista del procurador, por sus modelos, sería lapidada en la Arabia Saudita de hoy y en la Colombia de hace un siglo. Conozco muchos godazos divorciados y luego vueltos a juntar por ritos civiles; van a misa y comulgan, lo cual me parece bien, pero hace medio siglo no los habrían dejado ni arrimar al atrio, pues para la Iglesia era un escándalo vivir en concubinato.

La crisis del Partido Republicano en Estados Unidos consiste en que incluso los jóvenes educados en la más rancia ideología de ese partido ya no comparten las ideas de sus mayores. Aceptan el matrimonio interétnico, las bodas gays, la ciudadanía para los inmigrantes ilegales. Si no se adaptan a su tiempo, los conservadores están condenados a desaparecer, como los dinosaurios. El Tea Party llevó a los republicanos a moverse del centro hacia la derecha del espectro, y pese a todo el dinero del mundo que recaudaron en la campaña para Romney, perdieron con un demócrata que hoy no teme decir, en su discurso inaugural, que la seguridad de su país no depende de la guerra perpetua. ¿Lo habrá oído Uribe? Tampoco Colombia necesita una guerra perpetua para estar segura. Eso también ya lo creen, solamente, los dinosaurios al borde de la extinción.

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