Por: Iván Mejía Álvarez

Decepcionante

Los dos quedaron en deuda. Nacional atacó más, como era su obligación, pero lo hizo mal, sin talento, sin ingenio, recargando todo el juego a la salida de Medina por la derecha y olvidándose de treinta metros por la izquierda. Santa Fe no atacó, se defendió muy bien, ordenado y compacto, pero sin pasar a la segunda fase del juego, hacerle daño al adversario.

Los técnicos demostraron resignación y beneplácito por lo que hicieron sus equipos. Sus conceptos tácticos de destrucción dieron resultado y el cero en las dos porterías puede ser una muestra de la planificación defensiva. Olvidan, tanto Osorio como Gutiérrez, que el fútbol de verdad bien jugado no pasa por cumplir una sola tarea, aniquilando al adversario, y que el fútbol realmente válido es el que logra conjuntar la transición defensa-ataque y genera juego frente a los arcos adversarios.

Sorprendió el escaso rendimiento que aportaron los armadores , los “registas” como les dicen en Italia, Ómar Pérez y Macnelly, pues de sus botines salió muy poco fútbol y la vibración ofensiva del juego depende de su contribución y aporte. Los dos fueron “enjaulados” y cuando intentaron salir de las trampas defensivas siempre encontraron más camisetas adversarias impidiendo su comunicación con los atacantes, Ángel y Wílder, totalmente desabastecidos de balones de gol. Medina pasó noventa minutos a los trompicones, cayéndose, recibiendo patadones, tratando de ganar en el forcejeo. Ángel, sencillamente, no llegó al Atanasio, no hubo noticias de él.

El partido en Bogotá debe ser y Santa Fe debe manejarlo como si fuera perdiendo. Está en su casa, tiene su público, debe mostrar argumentos ofensivos para escalar el muro defensivo de Nacional y para ello es fundamental “meter” a Pérez en el partido, no dejarle aislado y sin colaboración para salir del encierro.

En los “papelitos” de Osorio debe haber una liniecita para buscarle compañía a Macnelly. Jugadores para hacerlo tiene en la nómina, alguien que se le acerque unos metros y le permita gestionar mejor el talento del volante caribeño, utilizar mejor los recursos humanos de una rica plantilla.

Todavía les quedan 90 minutos para intentar convencernos de que si son los dos mejores equipos del país. En Medellín lucharon mucho, pegaron todavía más, corrieron y sudaron en cantidades, pero jugaron muy poco al fútbol.

Sí, las finales se ganan, pero es más fácil vencer jugando al fútbol, a la pelota, que corriendo y pegando. De eso que no les quede la menor duda a Wilson y a “Papelito” Osorio.

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