Por: Indalecio Dangond B.

Decisiones mediáticas

Tremendo revuelo ha causado la mediática decisión política del ministro de Salud, Alejandro Gaviria, respecto a la recomendación de prohibir el uso del glifosato en la erradicación de cultivos ilícitos.

También ha sido apresurada la decisión del ministro de Justicia, Yesid Reyes y del fiscal General, Eduardo Montealegre, de proponerle al Consejo Nacional de Estupefacientes, suspender inmediatamente la erradicación de cultivos ilícitos con glifosato, atendiendo una jurisprudencia de la Corte Constitucional, que no es precisamente la suspensión del herbicida, sino, la realización de unos estudios técnicos o científicos que evaluarán el impacto de la aspersión sobre cultivos ilícitos. Como no encontraron certeza científica de la inofensividad del uso de ese mecanismo, se fueron por la más fácil: proponer la suspensión de las fumigaciones.
Es preocupante que dicha decisión se haya tomado sin tener certeza respecto a que el glifosato sea causante de cáncer. El estudio revelado hace unos días por la Agencia Internacional para la investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), fue rechazado por varios organismos reguladores y organizaciones científicas alrededor del mundo, porque no tuvieron en cuenta docenas de estudios científicos de toxicidad genética que apoyaban la conclusión de que el glifosato no es un riesgo para la salud humana. Con todo respeto, señor Ministro, una decisión sobre un asunto tan importante como la seguridad humana, debe ser tratado sosegadamente y con base en asidero científico de calidad que se adhiera a las normas internacionalmente reconocidas.

Lo mas extraño, es que esta decisión se haya tomado en el preciso momento que la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca y las Naciones Unidas, revelaran un estudio que indica un crecimiento de 30% de los cultivos ilícitos durante el último año en Colombia. De 85.000 hectáreas cultivadas en 2013, pasamos a 112.000 en 2014. Hay más coca en el país, que soya (32.000 ha), banano de exportación (42.000 ha) y algodón (30.000 ha) juntos.
Durante los últimos 40 años, el glifosato se ha convertido en el herbicida más utilizado en la agricultura de 140 países del mundo. Hasta la semana pasada, Colombia ha sido el único país en declarar este herbicida como peligroso. Así las cosas, tendrán que suspender también su aplicación en mas de 4 millones de hectáreas entre cultivos de cereales, forestales, frutales, café, caña, palma, papa y hortalizas, que utilizan este herbicida para el control de malezas. Y de paso, vayan pensando de dónde van a importar estos alimentos.

El problema en la erradicación de los cultivos ilícitos no es el glifosato, es el mecanismo de aplicación. Lo que no es totalmente natural es latentemente peligroso para la salud humana si es utilizado erróneamente. ¿Quien no sabe, que utilizar la aspirina en cantidades no adecuadas puede ser mortal?, pero, ¿a quién se le ocurriría suspenderla? Se trata pues, de hacer un llamado a la reflexión a quienes tienen injerencia en las decisiones de este país y en la opinión pública para que se informen antes de juzgar y condenar.

Las decisiones apresuradas no sobrellevan a nada bueno, es preferible exigir a los organismos de control (ICA y ANLA) una estricta responsabilidad en su accionar y una clara comunicación a la sociedad sobre los beneficios y riesgos del uso de estos agroquímicos, que tomar decisiones bajo la efervescencia mediática.

Twitter: @indadangond

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