Por: Jorge Iván Cuervo R.

En defensa de la fiscal

Iba a escribir sobre las trivialidades de Navidad, sobre los regalos que se merecen algunos, pero el incidente de la fiscal Viviane Morales me obliga a referirme a un tema que no puedo soslayar.

Empiezo por aclarar que Carlos Alonso Lucio me parece un personaje oscuro, maluco, de aquellos que se basan en su poder de convicción para enredar, para embaucar. No le creo su trabajo por la paz ni su conversión cristiana; en esencia, me parece un farsante. Si la fiscal Viviane Morales se quiere volver a casar con él, allá ella, pero que la quieran cuestionar por esa decisión para ejercer su cargo me parece un exabrupto.

Como fiscal general de la Nación no ha hecho nada indebido. Por el contrario, ha demostrado un carácter y una verticalidad en sus decisiones como no lo ha hecho ningún otro fiscal. Tiene preso a Uribito y su combo por lo de Agro Ingreso Seguro; contra todo pronóstico, logró una condena contra los Nule, ha reactivado la parapolítica, ha acusado a responsables de la contratoma del Palacio de Justicia, y ha demostrado que se ha tomado el cargo con seriedad y responsabilidad.

A Uribe nunca le gustó su nombramiento; alfiles rabiosos del uribismo, como Fernando Londoño, ese cínico que suplantó a trabajadores para hacerse a unas acciones y ahora se rasga las vestiduras con una víctima que hizo lo propio para acceder a una indemnización, ya pidió su renuncia. Es claro que hay una operación política para neutralizarla.

En ese contexto, aparecen cuatro columnistas, curiosamente todas mujeres, a poner el reflector sobre temas que son de su órbita personal. Tres de ellas rabiosas antiuribistas: María Jimena Duzán, María Elvira Samper y Cecilia Orozco, y una rabiosa uribista, María Isabel Rueda, han hecho saber que la relación de Viviane Morales con Carlos Alonso Lucio la inhabilita para ejercer su magistratura.

No es coincidencia que sean cuatro mujeres las que encabecen este linchamiento. En un país machista, la misoginia femenina es apenas un producto natural. Estas mujeres no resisten que una mujer tenga el valor de elegir unirse con quien le parezca y que además haga bien su trabajo. La quieren ver en su misma condición de claudicadas emocionales. En sus infames alegatos no han logrado demostrar una sola decisión de la fiscal que comprometa su independencia. María Jimena Duzán tiene como prueba reina una llamada que Lucio le habría hecho al fiscal Pabón, el del caso de los Nule, para abogar por Samuel Moreno. De ser cierto, lo cual no está comprobado, eso no descalificaría a la fiscal para ejercer su cargo, aunque prende las alarmas frente a la oscuridad de su marido y la necesidad de que la fiscal tome precauciones.

Estoy seguro, si el fiscal fuese un hombre y estuviese casado con una bandida, no estaríamos dando este debate. Si no hubiera tomado decisiones contra alfiles del uribismo, tampoco. Lo triste y lo paradójico es que la rabia misógina de unas señoras y la estrategia política del uribismo rabioso hayan coincidido en debilitar a una funcionaria proba, decente y vertical, de quien, de ahora en adelante, toda decisión quedará envuelta en un manto de duda, como la que acaba de tomar merecidamente contra el quindiano Luis Carlos Restrepo por tratar de engañar al país con una falsa desmovilización.

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