Por: Cristo García Tapia

¿Qué dejaron los paros?

Mucho para pocos. Nada para los otros. Y algo, poco o mucho, para unos y otros. Y, como en el cuento de Augusto Monterroso, todavía están ahí.

Si en lo político, en lo que formalmente pueda así denominarse e identificarse, que se confirma en la praxis de la calle, escenario idóneo para palparlos en vivo, que en Colombia no hay partidos ni organizaciones ni movimientos políticos capaces de intermediar el descontento de la sociedad con las formas, modelos y sistema de gobierno que la rigen.

Eso, en lo que vendría a conformar la categoría de partidos, organizaciones y movimientos políticos en el contexto de la democracia representativa de la cual participamos los colombianos pasiva y nominalmente, porque lo que es en la vivencia real que confronta y debate la vigencia o no del sistema, ahí sí que queda desvirtuada la existencia de partidos, organizaciones y movimientos rotulados como políticos.

Y registrados como tales, en la nomenklatura institucional y organismos reguladores de la función electoral.

Ni a la derecha ni a la izquierda ni hacia el centro de la protesta social que recorre el país, han asomado unos ni otros de aquellos; sus voceros y líderes, no obstante sus preferencias ideológicas y políticas claramente matizadas en el amplio espectro que va de derecha a izquierda y pasa por el centro.

Nadie los ha visto ni oído. Y menos para personificar con su presencia y voces que cuanto en la protesta, en el conflicto, en los paros, se desenvuelve, debate y propone, son situaciones de la trama natural de los partidos políticos. O, cuando menos, de su esencia, existencia y presencia en los sistemas democráticos.

¿O, alguien si se percató de la presencia de los partidos tradicionales, Liberal y Conservador, apoyando o negando la legitimidad de la protesta de campesinos, agricultores, caficultores, paperos, ganaderos, transportistas?

¿O de la de la Unidad Nacional, Polo Democrático, Progresistas, Partido Verde, MIRA, ASI, Unidad Nacional, Cambio Radical, PC, PIN,  agitando, conduciendo según sus idearios?

Reconocer la invisibilidad de los partidos políticos en las marchas campesinas y paros del sector agrícola y pecuario, vendría a ser la primera cosecha y más jugoso fruto que deja esta vasta movilización de masas, de suyo insumo básico e irremplazable de todo partido y organización política.

Igual, deja la militarización y represión policiva de la protesta social, la judicialización de sus líderes, la incompetencia, precariedad y confusión del Estado, Gobierno e instituciones, para encontrar soluciones efectivas y estables para problemas estructurales de su exclusiva competencia y responsabilidad derivados de políticas agrarias desfasadas de un modelo económico que debería soportarla y desarrollarla.

Y los “taser”, arma de electrochoques aplicada por el ESMAD. Y recomendada por Pacho Santos, el primo del presidente que busca reemplazarlo.

Ahh!!! Y la ruana como símbolo del despertar de un conglomerado al cual Gobierno y Estado van a tener que dejar de seguir poniéndose de ruana.

*Poeta

@CristoGarciaTap

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