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Javier Moreno 22 Mar 2013 - 11:00 pm

Demasiada felicidad

Javier Moreno

Demasiada felicidad es una colección de relatos que la escritora canadiense Alice Munro publicó en 2010.

Por: Javier Moreno
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En uno de ellos cuenta la historia de una mujer que viaja regularmente a un sanatorio a visitar al hombre que asesinó a sus hijos. Sus razones no son humanitarias ni el producto de misericordia religiosa. La mujer visita al asesino aunque lo odia porque sólo con él puede hablar de sus hijos muertos. Comparten el recuerdo.

Por más de cuarenta años Alice Munro ha escrito novelas de terror de entre diez y treinta páginas donde condensa vidas enteras de mujeres perdidas en un mundo construído sobre la amenaza recurrente de inviernos literales y figurados (que aniquilan y limpian). Sus historias son (cada vez más) devastadoras pero en conjunto sugieren que aunque la miseria es inevitable, es posible encontrar alivio temporal en medio de la desolación.

En el relato titulado Demasiada felicidad, que cierra el libro, Munro escapa temporalmente de la ficción y de su Ontario natal para contar los últimos años de Sofía Kovalévskaya (1850-1891), la primera gran matemática rusa. Kovalévskaya fue una pionera que luchó contra prejuicios y tradiciones que le impedían estudiar y trabajar como matemática por ser mujer. Junto a Vladimir, su marido por conveniencia y amigo por convicción y afinidad, escapó de Rusia (pero sobre todo de su familia) y viajó por Europa, donde gracias a sus aportes a la teoría de ecuaciones diferenciales y sistemas dinámicos ganó el respeto y amistad de Karl Weierstrass, uno de los matemáticos más reputados de su tiempo. Frustrada por los rechazos y discriminaciones, Kovalévskaya contempló brevemente dejar la matemática y resignarse a la vida que la sociedad le imponía. Durante esos años escribió obras de teatro y artículos de divulgación científica (labores más tolerables y menos desgastantes que la matemática) y accedió a tener un hijo con Vladimir, pero luego decidió retomar su pasión y abandonó a su familia. En 1883, el mismo año que Vladimir se suicida asolado por una depresión que lo atormentaba desde siempre, Kovalévskaya consigue una plaza como profesora en la universidad de Estocolmo. Por desgracia muere de gripa sólo ocho años después.

Las mujeres de Alice Munro cargan sus llagas abiertas, asimilan sus tragedias, asumen sus decisiones y aprenden a respirar bajo la tristeza. La vida las destruye pero jamás las derrota. Sus relatos de largo aliento son un antídoto contundente (aunque doloroso) contra la trivialización inmediatista y las indignaciones coyunturales que consumen nuestros días.

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Liubezny

Sab, 03/23/2013 - 10:03
Gracias, no conocía a la autora. Y como para aportar un poco, una psicoanalista proponía no preguntar a las mujeres su edad, sino el número de cicatrices que llevaba a modo de metafora , de lo que había marcado realmente su vida. Un poco delirante pero en el fondo muy aplicable a lo que a veces se sopesa en el mundo femenino.
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