Por: Hernán González Rodríguez

La democracia electrónica

Estimo que cada vez se emplearán más en los medios de comunicación los términos democracia-e y gobierno-e para referirse a un movimiento creciente de los ciudadanos para involucrarse en las decisiones políticas por medio de la Internet.

Los diálogos de Paz con las Farc en la Habana ya acudieron a este medio para solicitarle a la ciudadanía unas propuestas de cuyos resultados poco podemos esperar.

A medida que se mejore el acceso virtual de la población a la información de los gobiernos, más y más personas se interesarán en lo que se decide y sucede en relación con sus comunidades como ya acontece en la actualidad por medio de las redes sociales.

La hipótesis tras estas tendencias es que se traducirán ellas en formas de gobierno mejores y más justas. Esta hipótesis puede llegar a ser cierta, no lo negamos. Pero existen numerosas preguntas en torno al tema sin respuestas satisfactorias. Por ejemplo, ¿garantiza mejores decisiones un electorado mejor informado? ¿Acaso no resultan ser incompetentes numerosos ciudadanos para tomar decisiones sobre muchos temas?

Respecto de la primera pregunta estimo que la gran mayoría de los ciudadanos de un país desean que las decisiones las tomen los más capacitados y brillantes. El problema radica en lograr que esas personas ocupen los puestos clave de los gobiernos, y para ello sí resulta conveniente una mayor información, tanto a favor como en contra, en manos de personas educadas para acertar en los nombramientos. Pero dicha información en manos de ignorantes no garantiza las decisiones correctas.

La ley colombiana establece los 18 años como la edad mínima para el voto. Pero en ninguna parte se contempla que la persona sea competente para juzgar los temas o para seleccionar sus representantes idóneos. Por esto resulta cada vez más frecuente el triunfo de los candidatos populistas que se aprovechan de la ignorancia y el resentimiento de no pocos.

La parte del proceso democrático que consideran más frustrante los expertos proviene de la manera como se eligen, actúan, abusan y se juzgan los miembros del Poder Judicial en Colombia. Nuestro proceso democrático está dando muestras de incapacidad para remover este inmenso obstáculo para nuestro progreso.

Este poder se ha elevado por múltiples razones por sobre los poderes Ejecutivo y Legislativo, a pesar de ser el único no elegido por el voto popular. Dudamos que la democracia-e y el gobierno-e contribuyan mucho a remover los obstáculos de un Poder Judicial incompetente en el país. No sobra advertir, empero, que personalmente no me considero capacitado para elegir jueces y magistrados.

Bill Gates, autoridad mundial en computadoras, dijo que “lo único que no se debe computarizar son las elecciones”. En Alemania piensan lo mismo. No olvidemos que en Venezuela triunfó Chávez gracias al fraude electrónico. Muy pronto vamos a escuchar las voces de los que proponen que votemos cientos de veces por Internet durante el año sobre temas y candidatos que desconocemos. Ojalá que estos avances de la tecnología no degeneren en beneficio de los populistas y en algo diferente de cuanto espera la gente honesta.

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