Juan Gabriel Vásquez 2 Feb 2012 - 11:00 pm

Deporte y política

Juan Gabriel Vásquez

Mohammed Ali, el mejor boxeador de todos los tiempos, cumplió 70 ajetreados años el pasado 17 de enero, y por todas partes comenzaron a verse sus imágenes ya clásicas y sus peleas inolvidables y los documentales que sobre esas peleas se han hecho.

Por: Juan Gabriel Vásquez
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    http://www.elespectador.com/opinion/deporte-y-politica-columna-324473
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El mejor de éstos, When We Were Kings, es una de las grandes muestras del género: no sólo por la reconstrucción maravillosa de la pelea en Zaire con George Foreman, sino por los asedios que le hacen, entre otros, el novelista Norman Mailer y el editor George Plimpton. La relación entre literatura y boxeo tiene ya un cierto pedigrí: puedo pensar en un cuento de Hemingway (Fifty Grand) y de uno de Cortázar (La noche de Mantequilla Nápoles) y de un libro de Joyce Carol Oates (On Boxing). Hace poco, hablando con un grupo de desconocidos, recordé esos ejemplos; hablé de Mohammed Ali; hablé del documental. Y entonces alguien dijo algo que había oído ya varias veces y nunca ha dejado de sorprenderme: “Sí, qué buen boxeador. Qué lástima que se metiera tanto en política”.

Hay gente a la que esa mezcla desagrada profundamente: que un deportista hable de política les parece injustificado y hasta de mal gusto, no sólo por aquello de zapatero a tus zapatos, sino porque creen en verdad que el mundo del deporte tiene algo de escapismo justificado y aun de pureza, una naturaleza más o menos inocente que no se debería contaminar con el barro de las tensiones políticas. El caso de Ali, cuyo nombre adoptado ya es una declaración política, les resulta chocante, pero he sostenido siempre —y sigo sosteniendo perfectamente en serio— que uno de los grandes momentos de la filosofía política en el siglo XX ocurrió cuando Ali, en dos frases, resumió las relaciones raciales de su país, pero también los eternos problemas del colonialismo e incluso la espinosa e internacional cuestión de la identidad: “Yo no tengo que ser lo que ustedes quieren que sea”, dijo. “Yo soy libre de ser lo que yo quiero ser”.

Lo que sucede, por supuesto, es que no todos los deportistas son tan elocuentes o agudos como Mohammed Ali (que ni siquiera lo era siempre), y es muy fácil que Maradona, por ejemplo, haga el ridículo en Venezuela y en Cuba. Pero la verdad esencial no cambia: los dos mundos no son tan extraños como algunos quisieran. La historia del deporte no es separable de la historia política: los juegos olímpicos de Berlín en 1936 nos dejaron el más grotesco ejemplo de propaganda, sólo comparable al destino de los jugadores norcoreanos del mundial pasado; los hinchas incondicionales del Barcelona creen que el gran Di Stefano tenía que ir a jugar al club, y sólo la intervención del dictador Franco hizo que acabara en el Real Madrid; y eso por no hablar de lo que cuenta Kapuscinski en La guerra del fútbol sobre Honduras, El Salvador y un conflicto bélico cuyo origen es un partido previo al Mundial de 1970.

Pretender que el deporte —que mueve masas y emociones como ninguna otra actividad humana— se mantenga al margen de la política —que es el oficio de manipular esas emociones y esas masas— es una ingenuidad. Pero además es indeseable: puesto a decir quién hizo avanzar más los derechos civiles de los negros, uno no podría escoger entre Martin Luther King y Mohammed Ali. Yo, por lo menos, no quisiera tener que hacerlo.

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thenfuckyou

Vie, 02/03/2012 - 20:11
Mi querido Arcangel: debo dejarte una pequeña inquietud a l igual que lo he hecho en estos ultimos 20 años con todos los periodistas deportivos que tienen mas de deportivos que de periodistas. Respetable tu opinion pero olvidaste incluir que a Ali le regalaron la 2a pelea contra KEN NORTON. Si, la recuerdas cuando Ali salio con la mandibula rota y una paliza estilo Santa Fe 7 Millonarios 3 todo por orden de las mafias norteamericanas? El deporte ya lo venian corrompiendo las grandes marcas quienes les exigian a los deportistas supermedallas para reafirmar sus jugosos contratos. Sabes algo de objetividad? Gracias.
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samueld

Vie, 02/03/2012 - 17:44
Una columna de esas que sólo puede ser definida con una palabra: Olvidable.
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suesse

Vie, 02/03/2012 - 15:27
En la política, como en el deporte ( y en las artes), las inclinaciones, gustos y afecciones no tienen lugar a debate, son lo que son, y son tan personales como la decisión de ser ateo, musulmán, cristiano o budista. Y todo deportista es un ser humano, con creencias y convicciones, o debería serlo. Que las decisiones tomadas tengan efectos políticos o sean usadas por avivatos, de la corriente que sea, es otra cosa. Yo le sumaría a Luther King y a M.Ali, a Malcolm X, el más incómodo de todos los activistas afroamericanos, y a quien, apesar de todo, no se puede ni debe olvidar.
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El de la H

Vie, 02/03/2012 - 15:04
Yo sabía que Johann Cruyff escogió jugar en el Barcelona a pesar de que la oferta del Real era casi igual, cuando supo que Santiago Bernabeu había luchado en el ejército de Franco y que se admiraban mutuamente, pero esta de Di Stefano es nueva. Definitivamente ningún otro Clásico del fútbol en el mundo (ni siquiera un Boca-River) tiene tanta política involucrada.
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pelanga

Vie, 02/03/2012 - 12:49
Si manhana the new yorker dice que maradona es equivalente a Ali, este tronco se desdice. Definitivamente falta meterle muchas guevas a la política para triunfar, como en el futbol
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nielkahurtado

Vie, 02/03/2012 - 12:17
Su columna es estupida e inane de principio a fin. Gastarla en contradecir con muchas obviedades y contradicciones en si (como censurarle a Maradona lo que le aplaude a Ali, por motivo de sus propias preferencias y gustos politicos), es darles importancia a los estupidos que creen que una persona por ejercer una actividad fisica como el deporte debe renunciar a su deber y derecho ciudadano de participar en el debate publico. Se nota que se junta con gente idiota como los aznaristas, los mismos que prohijan sus premiecillos literarios. Juan Gabrielito estas viendo mucha TV española, leyendo mucha Hola y prensa española, todo lo cual le pudre el cerebro a cualquiera
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ovejanegra

Vie, 02/03/2012 - 14:42
De acuerdo en todo!
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nielkahurtado

Vie, 02/03/2012 - 12:14
y por que le parece tan plausible en Ali no le parece en Maradona? Que sesgado y lambon es Ud con los ibericos. Se convirtio al PP y al Opus Dei., Parece. Siempre con ese cuentito estupido q pretende afirmar que lo distinto a sus ideas es ridiculo o estupido... solo ese contradice el tono general de su columna. Con razon le dan tantos premiecillos al Sr, Yes.
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swhelpley

Vie, 02/03/2012 - 10:40
Deportistas, gente de farandula, actores, musicos metidos a politicos, tienen todas las razones validas para participar en politica. Mas ahora que se ha desarrollado un gran prejuicio contra los politicos profesionales. Mohamed Ali, cierto tuvo opiniones politicas, desde su nombre- como bien señala- hasta su negativa a prestar el servicio militar que le costo 3 años de carrera, Su elocuencia y su falta de humildad le granjeraron enemigos. Frazier, que murio hace poco sufrio toda clase de humillaciones por los insultos de ali, y en un documental, se consolaba que lo vencio y le rompio la mandibula al bocon. No fue el primer ejemplo de deportista metido a politico, ni el ultimo. Aqui en Colombia tuvimos al viejo Willy, o Maria Isabel Urrutia. Y estos seguiran.
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