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Elisabeth Ungar Bleier 17 Oct 2012 - 11:00 pm

Derecho a la información y derecho a la intimidad

Elisabeth Ungar Bleier

"A mí no me escogieron vicepresidente para conspirar contra el presidente, sino para trabajar para que se respeten la democracia y los derechos humanos, y no para ser presidente, soy un hombre que cree en la democracia y ese no es un problema médico sino político" (sic) (http://www.eltiempo.com/colombia/caribe/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12287241.html).

Por: Elisabeth Ungar Bleier
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    http://tinyurl.com/cvh9y3c
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Por supuesto que la salud del presidente y del vicepresidente de la República es un asunto político y, sobre todo, es un asunto público. ¿O acaso no es un asunto de Estado saber si la persona que rige los destinos de un país, o la que eventualmente debe reemplazarlo, están en condiciones de hacerlo? No se trata de una intromisión indebida en la privacidad de un ciudadano, ni constituye una violación del derecho a su intimidad, ni mucho menos es una discriminación, como han pretendido hacerlo creer algunas personas.

El debate que se ha generado en torno a la condición médica de estos dos personajes y a la publicidad sobre su desarrollo, ha puesto sobre el tapete dos maneras de manejar la información que concierne a todos los ciudadanos e incluso dos estilos de concebir los deberes del gobernante. Pero más allá de la situación particular derivada de la desafortunada coincidencia de la enfermedad del presidente y el vicepresidente, lo que se ha evidenciado es la aparente confrontación, o mejor, el potencial conflicto, entre dos derechos fundamentales: el derecho a la intimidad y a la protección de los datos personales, por un lado, y el derecho de acceso a la información pública, por el otro. Este debate no es un asunto menor y adquiere particular relevancia en el contexto de la llamada sociedad de la información, cuando más personas, organizaciones e instituciones tienen acceso a los datos de los individuos; es decir, cuando estos son cada vez más públicos. Sin embargo, son precisamente el significado y los alcances de este último concepto, lo “público”, lo que determina si los derechos mencionados entran en conflicto o se complementan. Así como el derecho de acceso a la información pública no se refiere a toda la información que está disponible para cualquier ciudadano, ni a toda aquella que se encuentra en las redes informáticas, el derecho a la protección de los datos personales no hace referencia a todos los datos que tienen que ver con los individuos. Tanto el uno como el otro tienen límites establecidos en la Constitución y en la ley y no son las personas quienes arbitrariamente pueden definirlos.

El presidente y del vicepresidente de la República, en tanto que ciudadanos, tienen el derecho de que sus datos personales relacionados con su intimidad sean reservados, y los colombianos tenemos el derecho de conocer las condiciones de salud que pueden afectar el ejercicio de sus funciones. Lo que no se puede aceptar es que el primero sea invocado para restringir la posibilidad de fiscalización y de control, tanto por parte de los ciudadanos como entre los poderes del Estado. Esto va en contra de la transparencia, se constituye en un aliado de la opacidad y de la discrecionalidad de los gobernantes, y por esta vía de la corrupción.

  • Elisabeth Ungar Bleier | Elespectador.com

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CARV

Jue, 10/18/2012 - 19:00
Claro y necesario este análisis. Los ciudadanos particulares -como tales- tienen derecho a la reserva de sus asuntos personales (entre los cuales está su 'Historia Clínica'), siempre y cuando ello no signifique riesgo para quienes los rodean. Pero cuando se es funcionario o empleado (no sólo público), el estado de salud (física y mental) necesariamente constituye un importante parámetro para la eficiencia, la seguridad y hasta las finanzas de la institución. El asunto es mucho más crítico y exigente cuando se trata de muy altos funcionarios del Estado, de cuya salud pudiera depender la adecuada marcha del mismo. ¿Así, alguien se montaría en un bus o en un avión si no tuviera una aceptable certeza de que el piloto es física y técnicamente idóneo para conducirlo? De ahí, los exámenes.
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Dudo

Jue, 10/18/2012 - 11:20
El vice es lo que merecemos en Colombia por ignorantes polìticamente hablando ; aqui sabemos al derecho y al revès la vida de un futbolista, una reina o un farandulero pero no la vida de un polìtico que SI influye para bien o para mal en nuestras vidas. Un ignorante que ha traicionado medio mundo eso es lo que es ese angelino.
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acl

Jue, 10/18/2012 - 05:59
El Vicepresidente demostró ser un hombre mañoso y leguleyo. ¿ Que tal que el Vicepresidente le tocara remplazar a Santos ?. Sería algo catastrófico, pues el que gobernaría sería su amigo el presidente de un gremio sindical.
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