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Aunque parezca increíble, el último aumento del IVA no fue para tapar el ya insostenible hueco fiscal, sino para apuntalar más “mermelada” para las próximas elecciones, algo que, sin el más mínimo pudor, el ministro de Hacienda presenta como gran éxito de su desastrosa gestión.
Aunque el año pasado el Congreso de la República le aprobó al Gobierno un abultado presupuesto de $224,4 billones, haciéndose el ciego ante la realidad de que la renta petrolera y minera prácticamente había desaparecido, esta semana los mismos congresistas aumentaron esa cifra en $8,6 billones y el Gobierno podrá gastarse $233 billones este año, como si hubieran descubierto una guaca o caleta que no fueran los bolsillos de los colombianos, que en últimas serán las paganinis de este nuevo atraco a las finanzas públicas.
Aunque es legal, esta es una maniobra fiscal turbia e inconveniente, pero que, como la mayoría de globos del ministro Cárdenas, ya tiene su eslogan publicitario: “Adición Social”, que sumado al Pipe 1, Pipe 2 y Colombia Repunta, sólo sirven para armar un detestable reguetón a uno de los funcionarios que más perjuicios y costos le ha causado a la nación.
Ante esta política fiscal irresponsable, sólo queda tener esperanzas en la política monetaria, donde llama la atención que, aunque el Banco de la República ha bajado el costo del dinero al reducir su tasa de interés desde el 7,75 % al actual 6,25 %, debe hacerlo de manera más agresiva y suministrando mayor liquidez al aparato productivo, pues se observa que el comportamiento semanal de la base monetaria en la economía, en lo corrido del año hasta el mes de mayo, ha tenido variaciones anuales negativas del 1,74 % en promedio, es decir, hay menos dinero en circulación que hace un año.
Entonces, ¿que sacan las empresas con ver crédito más barato si éste no se consigue? ¿Este dato es una contradicción de la estrategia de inflación objetivo? Este hecho es otra constancia de que, ante el desmadre de gasto público, al Banco Central sólo le queda apretar al sector privado.
En promedio, un hogar colombiano está gastando 20 % de su ingreso en pago de deudas y otro 20 % en impuestos. Si dependemos sólo del 60 % del bajo ingreso doméstico para hacer crecer la economía, estamos en graves problemas. No esperemos milagros, esto empeorará.
@jrobertoacosta1 jrobertoacostaopinion@gmail.com
