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Daniel Pacheco 2 Sep 2013 - 11:24 pm

Desinfiltrar

Daniel Pacheco

Hace cinco años, en medio del paro indígena de octubre de 2008, el entonces presidente Álvaro Uribe se despachó: “No aceptamos trampas.

Por: Daniel Pacheco

Porque se infiltran terroristas, nos masacran a los policías, ejercen toda clase de violencia y en seguida nos acusan ante la comunidad internacional porque simplemente nosotros actuamos y evitamos los bloqueos”. Los indígenas bloqueaban la vía Panamericana en el Cauca. Protestaban por promesas sin cumplir del Gobierno y la muerte de dos de los manifestantes, según ellos a manos de la Policía.

Hace cinco días, en medio del paro agrario, el ahora presidente Juan Manuel Santos se despachó: “… infortunadamente varias de estas manifestaciones fueron infiltradas y aprovechadas por vándalos... He dicho que bienvenida la protesta, ¡pero no la protesta obligada a punta de fusil o de amenazas!”. Los campesinos bloqueaban (¿?) vías en varios departamentos. Protestan por promesas sin cumplir del Gobierno.

Dos gobiernos de talante totalmente distinto tienen reacciones muy similares ante la protesta social. No se trata solamente de un llamado a restablecer el orden. Acuñado en el lenguaje de la izquierda, a esta actitud sistemática de los gobiernos colombianos la llaman “criminalización de la protesta social”. Es una excusa rápida para disolver manifestaciones a la fuerza y para sacar al Ejército de las barracas. Es una narrativa efectiva para aislar a los manifestantes del resto de ciudadanos descontentos, pero que no militan. Una solución de corto plazo perfecta para mantener las cosas como están, pero con las vías abiertas.

La infiltración terrorista nunca hay que probarla. Su existencia y ponerle fin (de seguro que existe y nadie la ha podido frenar) no son la prioridad. Generalmente surge de informes de inteligencia de militares y policías, es denunciada por el ministro de Defensa de turno y reiterada por los presidentes. La frase retumba entonces por las emisoras, los diarios y la televisión. Las manifestaciones se aligeran, el brazo de la autoridad cae con fuerza, y si hay muertos, pues eran los infiltrados.

Al mismo tiempo que sigue este libreto, Santos nos llama a imaginar un país en paz. Imagino: más paros, más manifestación, más protesta. El fin del conflicto no significa orden y tranquilidad. Los infiltradores, ahora representando a sectores marginalizados por décadas a través de la criminalización de la protesta, organizan en la legalidad el descontento latente en apartadas regiones, en barrios populares. La represión violenta de las marchas deja víctimas, y no sospechosos. Las muertes entre escaramuzas, por un posible desmán de un sector policial, traen más gente a la calle. Además de equidad, ahora se reclama justicia. Las élites, los políticos, los medios, son incapaces de mantener el orden si no viene acompañado de cambios profundos. Lecciones aprendidas luego de décadas de lucha armada generan repudio público hacia la violencia en la protesta. Un movimiento de desobediencia civil lleva al establecimiento a hacer concesiones importantes sobre el modelo económico, la participación política y las prioridades de gobierno. Hay conflicto y hay paz.

 

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ñarria

Mar, 09/03/2013 - 13:22
!....LA CORRUPCION OFICIAL EN TODOS SUS ESTAMENTOS ES MAS LETAL QUE LA GUERRILA Y LAS BACRIM JUNTAS , COMO ACABAR CON ESTAS ESCORIAS , HE AHI EL DILEMA , DONDE ESTAN REUNIDOS LOS ESBIRROS DE CUELLO BLANCO , DONDE SER UNA PERSONA HONRADA ES UN BOBO, DONDE TODO LO TORCIDO VALE ,ES POR ESTO QUE MAS QUIERO A MI PAIS LOCOMBIA , CON UN GRAN COLOMBIANO DICTANDO CATEDRA ,JA,,JA,,JA,,SIQUIERA SE MURIERON MIS ABUELOS
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Amonoi

Mar, 09/03/2013 - 09:27
Todos los gobiernos del mundo, sin importar su ideología, querrían ver a sus ciudadanos como sumisas ovejitas que, incluso, van al matadero sin emitir un solo balido, y por supuesto sin hacer ni un solo paro y sin utilizar la protesta (violenta o pacífica). Ese es el sueño del gobernante. Pero la situación real es otra, la naturaleza humana es otra. En cada paro, en cada protesta cada uno saca de allí lo mejor que pueda, los politiqueros o se alinean o guardan silencio según su conveniencia. Los saqueadores aprovechan para hacerse a algunos pesos o productos sin esfuerzo, los "protestantes" buscan hacerse oir y presionar por soluciones a su queja. La palabra "infiltrado" me parece un comodín que cualquiera puede utilizar para mostrar a su oponente como "un imbecil que se deja infiltrar".
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darojas53

Mar, 09/03/2013 - 08:35
Cuando los funcionarios se refieren al paro agrario no mencionan las necesidades de los mineros, ni los paperos ni los camioneros, ni los indígenas, ni los lecheros... hablan de orden público.
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julleras

Mar, 09/03/2013 - 08:09
Señor Pacheco: Me parece percibir en su columna, que usted justifica el vandalismo y la asonada? Si un amigo suyo le recrimina amablemente una metida de pata suya, no es lo mismo que sí por eso le da una tunda a trompadas. Toda manifestación es válida como señal de descontento con las autoridades, pero eso no justifica que un tipo descontento entre rompiendo los vidrios al almacén de un particular, lo robe y de salida le de en la jeta. Eso no es protesta social sino un delito.
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Hoax

Mar, 09/03/2013 - 10:57
No, para mí el mensaje es otro: el problema no es la asonada, sino el contexto de ésta.¿Será que ese grupo de jóvenes urbanos que se enfrentaron al Esmad en Bogotá representan a los campesinos?,¡por supuesto que no!; mientras que en 2008 cuando se movilizaron indígenas descontentos con el Gobierno de Uribe fueron atacados.Los jóvenes que se enfrentaron al Esmad en Bogotá parecían- en mi opinión- de barras bravas, o de esos que han dañado estaciones y buses de Transmilenio; a este grupo también se podrían sumar algunos de los que participan en las asonadas en las universidades públicas, y que en su mayoría ni siquiera tienen vínculos con grupos ilegales.Se trata de de jóvenes controlados por sus impulsos hormonales, y no por grupos ilegales, aunque lo que hacen sí lo es.
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coltel

Mar, 09/03/2013 - 07:45
Lo de los campesinos es justo. Pero lo de más no. Lo bueno que dejo este paro fue el pueblo saliendo a defenderse de los vándalos con machete y palos. Lo otro bueno fue la ciudadanía saliendo a defender a la policía. Eso que paso es la primera vez que lo veo en cualquier revuelta de esta Latinoamérica. Otra cosa que paso es que gracias a los diálogos de impunidad digo de “paz” de la Habana volvimos a recordar la épocas de antes de Uribe. Las ciudades incomunicadas los ciudadanos coartados en su derecho a la libre movilidad por el territorio nacional. En aquellos tiempos con tomas armadas a los pueblos que rodean las grandes ciudades por ejemplo la calera y ahora con el bloqueo de las vías consiguieron el mismo objetivo.
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suesse

Mar, 09/03/2013 - 07:40
La columna toca por primera vez, algo que pocos han logrado aterrizar e interiorizar, y es la certeza de que paz no es ausencia de conflicto. El conflicto es inherente a la convivencia entre seres vivos, humanos o semideshumanizados o humanoides como los actuales en todo este planeta. Y la paz no es el que "se acaben los conflictos", sino el que ellos, sean manejados, llevados, resueltos, afrontados, procesados, de manera pacífica, a las buenas, hablando, debatiendo, argumentando, Peleando, si se quiere, en foros en donde se ejerza la cvilización. No sólo en juzgados, calles, campos o espacios como estos, a las patadas, insultando, denigrando, acabando o queriendo acabar con el "otro". Pero para ello, nos falta mucho, iniciando por reconocer a ese "otro" como un ser válido, con derechos.
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suesse

Mar, 09/03/2013 - 07:56
(cont). Y deberes. Asi piense, aparentemente, muy distinto a mi, o quiera otras cosas en la vida. Aqui, nisiquiera eso se ha logrado. Como llegar a hablar con quien no se reconoce como interlocutor? Cómo convivir con él? Cómo construir, o aceptar, espacios comunes, si el otro es un "gusano", un "hp", algo, no un "alguien"? Por eso, lo unico que se le ocurre a muchos es "acabemos con ellos"; " lo malo es que no siempre, se acaba con el otro, y quedan odios, y rencores, y más violencia, y asi, el circulo nunca se cierra....Si aqui se firman acuerdos de paz con el perro y el gato, como se han firmado tratados con todo el mundo, y luego, se sigue actuando como si nada, la guerra, las masacres, la violencia, sera la unica forma de "arreglar conflictos" que conoceremos.....
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morenoelesceptico

Mar, 09/03/2013 - 06:24
Pues lo que todos vimos, en vivo y en directo, fue a los terroristas del cacique Feliciano Valencia, moliendo a palos a los policías en el Cauca. Los videos caseros son los que muestran cosas distintas.
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Amonoi

Mar, 09/03/2013 - 09:29
Cada uno ve lo que quiere ver, y lo que refuerza su ideario. Lo demás lo desecha.
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dalilo

Mar, 09/03/2013 - 06:14
Desde el Club donde se apoltronan las familias de delincuentes que nos gobiernan y tomando wiskey no se ven las atrocidades que cometen tus mandaderos uniformados!!
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Boyancio

Mar, 09/03/2013 - 04:22
¿Dani, no te habéis dado de cuenta, que en la republiqueta, se perdió el debido conducto para pedir la acción del gobierno en el mismo momento, un 20 de julio, por pedir prestado un florero, y se armó zipote mierdero? El pliego de petición debe ir cubriendo un peñón, sea ladrillo, pedazo de concreto o roca granítica, que entrando por ventana, resuene en el interior de la oficina pública, pero en triplicado, y si va untado de mierda, su petición será escuchada y abrirán la puerta; pero ojo, la policia te puede levantar a patadas, a no ser que vaya el doliente recomendado por un paraco de alcurnia y cacho. ¿No tienes por ahí, una república mejor? ¿ Estás muy amañadito con la musiquita, te gusta el tango, o el corrido de despecho?
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Jose Knecht

Mar, 09/03/2013 - 01:35
Me pregunto, ¿por qué no aparecen los representantes y senadores boyacences, caucanos y nariñenses por ningún lado? ¿Qué proyectos de ley, que iniciativas tramitaban y promovían, mientras sus regiones ("constituencies") necesitaban algúna representación en Bogotá? ¿Cuáles firmaron los tratados qe la gente desaprueba? ¿Y si actuaron en contravía de los intereses de sus representados, por qué los han elegido de nuevo? No he visto que nadie haga este análisis, bien necesario...
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suesse

Mar, 09/03/2013 - 07:33
Me parece una pregunta muy válida, sobre todo, porque en la carencia de representatividad es donde radica buena parte de los líos nuestros.Y el que el Honorable Congreso(?) haya brillado por su ausencia todos estos dias,no demuestra sino su total inutilidad y real carencia de importancia en momentos decisivos. Boyancio, los cojones los tiene Santos( comoUribe, por mencionar a un supuesto "verraco") pero seguramente sólo para actuar "a la sombra", a espaldas de todos, por medio de otros. Al Congreso no lo pudo ni tocar el mismo Mesías...ahora, alguien tan "tibio" como JuanMa, tan interesado en quedar bien con todos, cómo lo va a hacer? A ese nido del mal solo lo tumba, o lo cambia, el pueblo, a las buenas o a las malas. Ojala sea a las buenas, y votando,y sacando a todos los malandros alli
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Boyancio

Mar, 09/03/2013 - 04:31
Jose,: eso se perdió hace mucho tiempo como elemento fundamental de la reperesentación legal al desaparecer las fuerzas vivas organizadas y registradas. Ya nadie sabe por donde va tabla. El gobierno légitimo, no debe escuchar ninguna clase de petición de organización al margen de la ley. ¡ Los campesinos que hablan hoy con el gobierno: no tienen un representante legal elegidos por una Asamblea General de usuarios! Así como le pide al ministros que le renuncien, Santos debe cerrar el congreso; pero se requiere tener muchos cojones para aprovechar el papayaso de quedar en la historia como el presidente del Gran Cambio.
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