Por: Uriel Ortiz Soto

Diagnóstico social Agropecuario

De acuerdo a las investigaciones que se han logrado adelantar, sobre las principales problemáticas que agobian a la Colombia Rural, recogidas mediante trabajos de investigación, con asistencia a foros y seminarios, me permito divulgar lo que podría ser un diagnóstico Social Agropecuario, el cual debe manejarse alternativamente con las políticas que muy acertadamente está adelantando el actual gobierno.

Si el Presidente Santos, con su Ministro de Agricultura, doctor Juan Camilo Restrepo, quieren, sacar mayor provecho sobre el programa de restitución de tierras, con justicia social y reparación, es de vital importancia que se parta de las siguientes premisas:

1º- ¿Definir muy claramente, quién es campesino en Colombia? No existe una definición de rango Constitucional, que establezca parámetros concretos para quienes realmente trabajan la tierra. Por esta razón, podemos decir sin lugar a equívocos, que son muchas las personas que se encuentran disfrutando de ayudas del Estado en calidad de campesinos, - especialmente dentro de la población desplazada -, cuando en, realidad no lo son. Es claro que los gobiernos de todas las épocas, implementan subsidios y créditos blandos para pequeños y medianos agricultores, siendo miles las empresas de papel que se crean, simple y llanamente con el ánimo de estafar al Estado.

2º- Campesinos sujetos de Derecho: en los actuales momentos, podemos establecer tres grupos: los verdaderamente desplazados por la violencia; los reinsertados, y quienes han abandonado sus fincas o parcelas por falta de oportunidades. Los que indudablemente aún sobreviven desafiando toda clase de situaciones de orden público, económico y social, merecen ser reconocidos y dotados de todos los elementos básicos dentro de sus parcelas.

3º- Campesinos Recolectores de Cosechas: es una franja bastante alta, según estimativos sobrepasa de los dos millones de personas. No tienen ninguna protección del Estado. Cuando ya sus fuerzas y energías no se los permite, van a morir ante la indiferencia social a las parcelas que los vio nacer. No son pocas las veces que hay que hacer recolectas para prodigarles un entierro digno. Por lo regular son personas que han prestado un servicio al agro durante 50 ó 70 años.   

4º- Acercar más el Estado al Campo: una de las principales venas rotas del sector agropecuario, son la cantidad de instituciones intermediarias, que suelen colarse según ellos, para representar a nuestros campesinos. Son infinidad los casos en que se quedan con los aportes que les hace el Estado. Es verdaderamente vergonzoso, las denuncias que se han presentado contra algunas ONG, que se comprometen a desarrollar proyectos productivos con la población desplazada y reinsertada, y posteriormente, desaparecen luego de recibir los recursos primarios asignados de muy buena fe. Considero que a las instituciones particulares del Agro, valdría la pena hacerles una auditoría de mucho rigor, en caso de encontrarlas incursas en algunas de las irregularidades por apropiación indebida de los recursos del Estado, colocarlas a buen recaudo de las autoridades competentes.

5º- Fortalecer las Juntas de Acción Comunal y las Umatas: la cultura de nuestros campesinos, en materia de organización dentro de sus veredas, les permite diligenciar directamente ante el Banco Agrario y demás instituciones, para ser sus directos protagonistas y promotores de sus propios planes y programas de desarrollo rural, sin necesidad de depender de organizaciones, que los único que hacen es dilapidar en buena parte los recursos que van a percibir. Las llamadas Umatas, que aunque no han dado el resultado requerido deberían restablecerse con un criterio más técnico, desde al ángulo de la agricultura rural y empresarial. Para esto, deberán crearse en los municipios los llamados Centro de Desarrollo Empresarial Rural, los cuales han de estar  conformados por profesionales del sector, pero, con la garantía de que actúen bajo un mismo criterio de coordinación, con la dirección del Ministerio de Agricultura, a fin de que el tejido de las Cadenas Productivas y las Alianzas Estratégicas, sean de un mismo tenor, es decir, que se hable el mismo lenguaje, para producir bajo las mismas normas técnicas y controles de calidad. Vivienda Rural Campesina y Servicios Básicos: para que el regreso del campesino al campo, sea una realidad, se requiere dotarlos de una vivienda digna con los elementales servicios básicos de: agua potable, electricidad y vías de comunicación que les permita sacar sus productos al mercado.

6º- Servicios de Salud: debe establecerse de manera urgente y prioritaria los servicios de salud, haciendo mayor énfasis en la salud preventiva, para los campesinos que realmente trabajan la tierra.

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